En diálogo con La Hora de las Mascotas, Soledad Alanís relató la conmovedora historia de Lázaro, un gato que apareció inesperadamente en su hogar en condiciones extremas y que, tras meses de cuidados y amor, logró recuperarse por completo.

Según contó, todo comenzó cuando su familia percibió un fuerte olor dentro de la casa. Al buscar de dónde provenía, encontraron al animal escondido en una habitación utilizada para guardar objetos. Lázaro presentaba una grave herida en el rostro, con un avanzado estado de necrosis y presencia de gusanos. Su condición era tan delicada que inicialmente pensaron que estaba muerto.
“Cuando nos acercamos, maulló fuerte y en ese momento decidimos llevarlo de urgencia a una veterinaria”, recordó Alanís.
El gato fue atendido por el veterinario Leandro Cooreman y Emilse, quienes iniciaron de inmediato las tareas de limpieza y tratamiento. En ese momento, la familia desconocía si el animal tenía dueños, pero la prioridad era salvarle la vida.
Soledad explicó que inicialmente decidieron brindarle tránsito mientras se recuperaba, ya que requería medicación, curaciones constantes y una atención especial debido a su delicado estado de salud. Sin embargo, con el paso de los días comenzó a generarse un fuerte vínculo afectivo.
“Pensábamos que era un gatito arisco, pero en realidad necesitaba confianza, amor y compañía. Hoy es el más bueno y compañero que tenemos”, expresó.
Lázaro llegó con un peso muy por debajo de lo normal y con una herida que comprometía gran parte de su rostro. Tras casi tres meses de tratamiento y cuidados permanentes, logró recuperarse completamente.
La familia decidió llamarlo “Lázaro” por la forma en que logró sobreponerse a una situación que parecía irreversible. “Estaba más muerto que vivo. Por eso mi hermano eligió ese nombre”, contó.
Lo que comenzó como un rescate temporal terminó convirtiéndose en una adopción definitiva. “Ya es nuestro. No está en adopción. Él nos eligió”, afirmó Soledad.
Actualmente, Lázaro forma parte de una familia que ya había rescatado otros animales y que considera que la recuperación del gato fue posible gracias al trabajo conjunto entre los veterinarios, los cuidados familiares y el compromiso de muchas personas que colaboraron durante el proceso.
Para Alanís, la experiencia deja una enseñanza clara: involucrarse puede cambiar la vida de un animal. Y en el caso de Lázaro, también transformó para siempre la vida de quienes lo recibieron en su hogar.

