En su habitual columna en el programa Mañana Fantástica, el analista Enrique Hisse reflexionó sobre las razones por las cuales amplios sectores sociales terminan respaldando modelos económicos que, según planteó, no los benefician directamente.

“¿Cómo hacen los dueños del país para ser defendidos por los de abajo?”, fue el interrogante central que guió su exposición. A partir de allí, sostuvo que existe una “transferencia de recursos desde los sectores populares y las clases medias hacia los grupos más concentrados”, lo que abre el debate sobre el respaldo social a estas políticas.
Hisse planteó que una de las claves para entender este fenómeno radica en lo que definió como la “hegemonía del sentido común”. Según explicó, se trata de un proceso de construcción simbólica en el que determinadas ideas se instalan como verdades incuestionables.
“A nadie le gusta ser manipulado, pero esta forma de influencia es mucho más sutil. Opera todos los días sin que lo notemos, porque se presenta como algo natural, como ‘lo que siempre fue así’”, señaló.
En este sentido, advirtió que el problema no es la imposición explícita de ideas, sino su internalización: “cuando una idea ya viene incorporada y disfrazada de normalidad, deja de ser discutida y pasa a ser aceptada como verdad”.
El columnista también remarcó que distintos sectores ideológicos buscan imponer su visión como dominante, instalándola en el sentido común colectivo. “Todos intentan que sus ideas sean asumidas por la mayoría, para que dejen de ser una opinión y se transformen en una verdad indiscutible”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó ciertos argumentos recurrentes en el debate público, como la idea de que la concentración de riqueza genera empleo o que la pobreza responde exclusivamente a la falta de esfuerzo individual. “Son conceptos que se repiten hasta naturalizarse, aunque muchas veces no se correspondan con la experiencia concreta”, sostuvo.
Finalmente, Hisse definió este proceso como parte de una “batalla cultural”, en la que se disputa la construcción de sentido en la sociedad. “Ahí es donde se define qué ideas predominan y cómo se interpretan las realidades económicas y sociales”.
“La batalla cultural está en hacerte creer que los derechos son privilegios y que el que recibe un plan es el que te roba a vos, cuando en el fondo el dinero pasa a ser de la riqueza acumulada de los que hoy se conocen como los dueños dle país” concluyó.


