En diálogo con el programa Interior Santiagueño, el reconocido cantor popular Daniel “El Pulpo” Heredia, junto a su hijo Cristian, repasó su extensa trayectoria en la música y reflexionó sobre el presente del folclore santiagueño.

Con más de cuatro décadas sobre los escenarios, Heredia recordó sus inicios a fines de los años 70 en la emblemática Peña La Chacarera de Carlos Carabajal, figura clave en su camino artístico. “Ahí comenzó todo. Carlos fue quien me descubrió y me puso el apodo de ‘El Pulpo’. Es un orgullo haber caminado al lado de esos grandes maestros”, expresó.
Desde entonces, construyó una carrera que lo llevó a recorrer los principales festivales del país e incluso escenarios internacionales. “Son 45 años de trayectoria, de festivales y de andar llevando nuestra música por distintos lugares”, señaló, destacando su identidad como un “festivalero de ley”.
Además, reivindicó su esencia bohemia: “el bohemio es el que canta en todos lados, en peñas, en cumpleaños, en la vereda. No es solo el escenario grande, es el gusto de compartir la música con la gente”.
Por su parte, su hijo Cristian Heredia aportó una mirada cargada de emoción y compromiso. “Más que una sombra, es un orgullo ser su hijo. Este oficio es lo que nos da de comer y también lo que defendemos”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió sobre la necesidad de revalorizar la cultura local: “no se ha perdido la cultura, se ha perdido el interés y el respeto. Hay que volver a enseñarla desde chicos, en las escuelas, para que no se pierda”.
Cristian también destacó el legado de su padre, no solo como artista sino como referente humano: “mucha gente recuerda cuando iba a cantar a sus casas, por el simple gusto. Eso quedó en el corazón de la gente”.
La charla dejó en evidencia no solo una historia de vida atravesada por la música, sino también un fuerte mensaje sobre la importancia de preservar y transmitir las raíces culturales santiagueñas.
Dos generaciones, una misma pasión: el folclore como identidad, memoria y futuro.


