Según la denuncia, los hechos ocurrieron en 2009 en Puán y el acusado es buscado por la Justicia desde entonces. Ante la falta de respuestas, Yamila Segovia estudió Derecho para reactivar el caso de su hermana menor.

La búsqueda de Alberto Martín del Valle, acusado de haber abusado y embarazado a su hijastra de 11 años en Puán, provincia de Buenos Aires, lleva más de una década sin resultados.
Antes de contar la historia de su hermana, Yamila Segovia hace una advertencia. “El tipo es un pedófilo. Hay que encontrarlo porque es un peligro”, dice a TN la joven, que estudió Derecho para llevar ella misma el caso.
Lejos del enojo, su afirmación fue construida después de 14 años de perseguir a un hombre que, según sostiene, logró escapar de la Justicia mientras reconstruía su vida bajo otra identidad.
Las acusaciones contra Del Valle son gravísimas. No solo fue señalado por haber abusado sexualmente de su hijastra de 11 años y embarazarla, sino también de amenazarla con un revólver para que guardara silencio y de intentar someterla a un aborto clandestino para ocultar el delito.
No obstante, la causa que tramita en la Fiscalía N°12 de Bahía Blanca a cargo de Leila Scavarda, permaneció paralizada durante años.
Solo tras la intervención de Yamila, como particular damnificada en la causa, se reactivó la investigación y se intensificaron los operativos para dar con el prófugo.
Abuso, embarazo y un “monstruo” en la casa
Los hechos denunciados habrían ocurrido en 2009 en la localidad bonaerense de Puán, cuando la víctima tenía apenas 11 años.
Según la investigación, Del Valle la violaba bajo amenazas de muerte. Le apuntaba con un revólver en la cabeza y le imponía un relato para que dijera si alguien le llegaba a preguntar qué había ocurrido.
La víctima tenía que decir que un “monstruo” la había atacado cuando volvía del colegio. Pero el monstruo estaba en su casa y ocupaba un lugar de autoridad dentro de la familia: era su padrastro.
Seimpre según la denuncia y el relato de la víctima, uando quedó embarazada, el hombre la llevó a Buenos Aires para que le hicieran un aborto clandestino.
“Como ella no quería, en el lugar le decían que se quedara tranquila, que cuando terminara el procedimiento le iban a regalar un libro para pintar”, detalló Yamila sobre ese momento, en otra entrevista que dio a medios de comunicación.
Pero el abusador no logró su objetivo y el embarazo siguió su curso. Fue así como, finalmente, la verdad salió a la luz. La prueba de ADN terminó de confirmar lo que denunció la familia: Alberto Martín Del Valle era el padre biológico del bebé.
“Hablamos de una criatura que parió a otra criatura”, resumió Yamila, intentando poner en palabras la traumática situación de la que fue víctima su hermana.
La causa también incorporó otras evidencias, entre ellas el secuestro del arma utilizada para intimidar a la menor. Sin embargo, a pesar de la contundencia de las pruebas, la causa quedó estancada tras el pedido de captura internacional en 2012.
Vida clandestina y denuncias en Mar de Ajó
La difusión pública del caso comenzó a revelar una realidad que la familia desconocía. “Hasta hace menos de dos meses (Del Valle) hacía vida normal en Mar de Ajó”, sostiene Yamila, en diálogo con TN. Y agrega: “Nos escribieron un montón de chicas para decirnos que el tipo las seguía, las miraba, que tenía esa actitud perversa”.
Los mensajes coincidían en un mismo patrón. “Se fue descubriendo que se mete como colaborador en merenderos y comedores, fingiendo ser un buen tipo solo para acercarse a los chicos”, indicó la hermana de la víctima.
Para la familia, esos testimonios confirman que el acusado sigue representando un riesgo. “Hay que encontrarlo porque tiene pedido de captura activo. Es un peligro para las infancias”, insiste.

