Con tan solo 13 años, Ludmi Montenegro comienza a abrirse camino en el mundo de la música chamamecera y ya se perfila como una de las jóvenes promesas de Estación Atamisqui. En diálogo con el programa Interior Santiagueño, la adolescente compartió su historia, sus primeros pasos en la música y los sueños que la impulsan a seguir creciendo como artista.

Acompañada por su hermano Franco Luna, Ludmi contó que su acercamiento al chamamé comenzó hace dos años. Según relató Franco, todo surgió cuando él se incorporó a un grupo chamamecero de la localidad.
“Ella tenía 11 años cuando empezó. Me decía que también quería cantar y así comenzó este camino tan lindo dentro del chamamé”, recordó.
Además de su pasión por la música, Ludmi continúa con sus estudios secundarios en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) N° 29 “Huajla”, ubicada en la localidad de Huajla, departamento Atamisqui. Allí combina las actividades escolares con los ensayos y presentaciones artísticas.

Consultada sobre sus referentes dentro del género, no dudó en mencionar a la reconocida cantante chamamecera Sele Vera, una de las voces femeninas más destacadas del litoral argentino.
“Ella es mi referente”, expresó la joven intérprete.
A pesar de su corta edad, Ludmi ya comenzó a sumar importantes experiencias sobre distintos escenarios. Entre sus actuaciones más recientes se destacan presentaciones en la localidad de Barrancas , su participación en los festejos por el aniversario de Estación Atamisqui y diversos eventos privados y familiares.

“Gracias a Dios viene teniendo muchas actuaciones. La gente la recibe muy bien y cada vez son más los lugares que la convocan”, señaló Franco Luna.
Con el acompañamiento permanente de su familia y el entusiasmo propio de quien comienza a recorrer un sueño, Ludmi Montenegro representa a una nueva generación de artistas del interior santiagueño que mantienen viva la tradición chamamecera y encuentran en la música una herramienta para expresar su identidad cultural.
Su historia refleja cómo el talento, el esfuerzo y el apoyo familiar pueden abrir caminos para que las nuevas generaciones sigan fortaleciendo las raíces musicales de Santiago del Estero.

