Boca vivió una noche ideal en la Libertadores por el triunfo ante Barcelona de Ecuador, pero la alegría quedó completamente opacada por la grave lesión de Agustín Marchesín, que encendió la preocupación en todo el mundo xeneize.

Apenas a los 10 minutos del partido, el arquero sintió un fuerte dolor en su rodilla tras una mala caída luego de contener un remate rival. Entre lágrimas, dejó el campo de juego visiblemente angustiado y con una frase que heló a todos en la Bombonera: “me rompí la rodilla”.
Con el correr de las horas, los estudios médicos confirmaron el peor diagnóstico: rotura de ligamento cruzado, una lesión que demandará cirugía y una recuperación estimada en ocho meses, por lo que no volverá a jugar en lo que resta de 2026.
Tras el encuentro, Leandro Paredes se refirió al impacto emocional que generó la salida del arquero y reconoció que el equipo sintió el golpe: “Fue difícil seguir después de verlo así”.
La intervención quirúrgica estará a cargo del médico Jorge Batista en los próximos días, mientras que Leandro Brey será quien tome la responsabilidad de defender el arco azul y oro durante el resto de la temporada.
Sin dudas, se trata de una baja muy sensible para el equipo de Claudio Úbeda, no solo por la experiencia y liderazgo de Marchesín, sino también por el gran momento que atravesaba en su regreso al arco.


