El espacio terapéutico y recreativo inclusivo “Hada de las Emociones” nació con el objetivo de ofrecer un lugar donde los niños puedan jugar, divertirse y desarrollar distintas habilidades emocionales y sociales, acompañados por un equipo interdisciplinario.

En diálogo con Mañana Fantástica, Valeria Salicé y Noel Müller, acompañantes terapéuticas, contaron cómo surgió la propuesta y cuáles son los objetivos del espacio, que está dirigido tanto a niños/as con discapacidad como a aquellos que atraviesan dificultades emocionales, situaciones de bullying o problemáticas familiares.
“Esta propuesta nace el año pasado, con la idea de generar un espacio en donde los chicos puedan jugar, divertirse, siendo niños”, explicó Valeria Salicé.
La acompañante terapéutica destacó que el espacio fue creciendo a partir de las necesidades planteadas por las familias y permitió incorporar distintas disciplinas y profesionales. “Al tener un equipo ya consolidado, nos permite dar la posibilidad a los papás de un lugar distinto, diferente, en donde los chicos son ellos, es para ellos, literalmente es para ellos”, sostuvo.
EL JUEGO COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA
Uno de los principales ejes de “Hada de las Emociones” es utilizar el juego como herramienta de aprendizaje y acompañamiento.
“La idea es que un niño que tiene algún tipo de condición o algún problema con sus habilidades emocionales, con su conducta, pueda a través del juego interactuar y sacar todos esos problemas que tiene y trabajar”.
Y agregó: “El concepto del taller es la recreación y juego”.
La propuesta busca evitar que los niños atraviesen diferentes espacios terapéuticos de manera aislada. “No van a pasar de un gabinete a otro gabinete. Es un gabinete interdisciplinario en donde se juega con una actividad reglada, regida, los chicos están contenidos siempre por cupo limitado”, explicó Salicé.
Según señaló, mediante la repetición y el juego se busca que cada niño pueda fortalecer las habilidades que necesita para desenvolverse en la sociedad: “Y el juego hace que el niño con las repeticiones vaya acentuando, mejorando, perfeccionando la necesidad que tenga para poder después estar involucrado en la sociedad y sentirse uno más”.
RECONOCER Y EXPRESAR LAS EMOCIONES
Noel Müller explicó que otro de los objetivos centrales es que los niños puedan identificar lo que sienten y aprender herramientas para gestionar esas emociones.
“Nosotros tratamos de que ellos en cada encuentro que tenemos reconozcan la emoción por la que están atravesando”, señaló.
En ese sentido, relató que algunos niños llegan al espacio luego de haber atravesado situaciones de frustración, burlas o estrés en la escuela. “Entonces, ¿qué manifestamos a través del juego? Que ellos entiendan y puedan calificar la situación en la que se encuentran. Hoy estoy contento, hoy estoy alegre, hoy me siento enojado y cómo lo trabajo eso”.
El trabajo también apunta a fortalecer la empatía entre los propios niños. “ Tratamos de manera siempre que ellos entiendan en qué emoción se encuentran, cómo la califican, cómo entienden al compañero”, explicó Müller.
UN EQUIPO INTERDISCIPLINARIO
El espacio cuenta con un equipo integrado por diferentes profesionales y especialistas. Según detalló Valeria Salicé, forman parte de la propuesta Noel Müller, acompañante terapéutica e instructora de gimnasia; Melina Jerez, profesora de integración; Valentina Marchini, profesora de yoga; Melisa Bufa Villegas, psicóloga; y Julieta Sosa, psicopedagoga, entre otros profesioanles.
La propuesta trabaja con una planificación abierta y contempla también a niños que aún no cuentan con un diagnóstico definitivo.
En esos casos, el espacio busca acompañar el proceso y trabajar diferentes habilidades a través del juego, la repetición, la motricidad fina, el manejo del cuerpo y las habilidades emocionales.
EVALUACIONES Y ACOMPAÑAMIENTO INDIVIDUAL
Noel Müller explicó que las evaluaciones permiten observar las características y necesidades particulares de cada niño, siempre teniendo en cuenta que cada persona tiene sus propios tiempos y características.
“Cabe destacar que no todos son iguales, cada uno tiene sus diferentes rasgos, pero se trata de trabajar con eso, viendo la tolerancia, la frustración, cómo asimilan la espera, el tiempo de espera en los juegos, y qué punto hay que tratar con cada niño”, señaló.
Además del trabajo grupal, cada profesional cuenta con momentos individuales para abordar las necesidades específicas que puedan detectarse y, cuando corresponde, evaluar una posible derivación a otro especialista.
LA FAMILIA, UNA PARTE FUNDAMENTAL DEL PROCESO
Para Valeria Salicé, el acompañamiento familiar es fundamental para que el espacio pueda cumplir con sus objetivos.“Significa todo, porque nosotros necesitamos el apoyo de la familia, nosotros necesitamos saber siempre”, afirmó.
Las profesionales mantienen un diálogo permanente con los padres para conocer cómo atravesaron los niños los días fuera del espacio, si tuvieron dificultades o si ocurrió alguna situación que pueda influir en su comportamiento.
El objetivo es que “Hada de las Emociones” sea también un espacio de contención para las familias y que los niños puedan ganar autonomía progresivamente.
Salicé destacó además que los chicos permanecen durante las actividades sin sus padres o adultos responsables, lo que permite trabajar la independencia y, al mismo tiempo, brindarles a las familias un tiempo propio..
Desde “Hada de las Emociones” plantean así una propuesta basada en la inclusión, el juego, el acompañamiento profesional y el reconocimiento de las emociones, con la intención de que cada niño pueda desarrollar sus capacidades, fortalecer sus vínculos y sentirse parte de la sociedad.
