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jueves, junio 18, 2026

EXEQUIEL ENRÍQUEZ: UNA HISTORIA DE ESFUERZO, DESARRAIGO Y SUEÑOS QUE SE TRANSFORMAN EN REALIDAD

En una nueva edición del programa “El Interior Santiagueño” recibimos a Exequiel Enriquez, estudiante de la tecnicatura en apicultura de la comunidad campesino-indígena “Vilelas”, del Rincón del Saladillo; quién compartió los desafios que implica migrar desde el interior hacia la ciudad con una maleta cargada de sueños para comenzar una nueva etapa alejado de sus seres queridos por falta de oportunidades.

Frente a este escenario, Exequiel relata con gran emoción su historia de superación frente a los obstáculos propios del lugar. Sin embargo, describe un triste panorama donde muchos jóvenes no llegan a terminar el secundario debido a la distancia entre los hogares y las instituciones educativas, sumada a la escasez de recursos. “El pueblo más cercano que tenía yo era a 60km, soy el primero de la familia en terminar el secundario y estudiar una carrera universitaria”, manifiesta.

“Mi sueño por estudiar la tecnicatura en apicultura en la Universidad Nacional de Santiago del Estero, nace con el objetivo de llevar mis conocimientos al campo porque mucha gente se traslada a la ciudad pensando que van a conseguir trabajo, sin embargo la ralidad es diferente. Por eso, quiero compartir mi aprendizaje para que mi comunidad pueda trabajar sin tantos recursos e incorporarlo como un estilo de vida con técnicas que demandan el mercado de la producción”.

“A mí me tocó irme y realmente fue muy duro el desarraigo, dejar mi lugar y alejarme de mis raíces”, expresa Exequiel.
Asimismo, coincidió en que la apicultura puede convertirse en una importante herramienta de desarrollo para las familias campesinas e indígenas. “Estoy convencido de que, aplicando las técnicas adecuadas, muchas familias pueden vivir de esta actividad”, expresó.

Por otra parte, al ser consultado sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes de zonas rurales para continuar sus estudios, remarcó las dificultades que implica alejarse de sus familias y adaptarse al ritmo y estilo de vida de las grandes ciudades.

Finalmente, invitó a todos a animarse y dejar de lado los miedos y prejuicios. “A mis 31 años pensaba cómo iba a integrarme con chicos de 18 que recién comenzaban la carrera. Pero hay que terminar con esos prejuicios y entender que todos podemos estudiar y cumplir nuestras metas”, expresó, alentando especialmente a los jóvenes y adultos del interior a no renunciar a sus sueños y apostar por la educación como herramienta de crecimiento personal y comunitario. Asimismo, recordó con emoción cuando una de sus maestras le preguntó: “Exequiel, ¿te gustaría estudiar?”;“Yo le respondí que sí, que me gustaría, pero el contexto económico era muy difícil y no lo permitía. Hoy poder hacerlo realidad me llena de emoción”, expresó.

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