La docente y licenciada en Historia, Marcia Pompolo, analizó el proceso histórico de construcción del Dique Frontal Río Hondo y destacó el impacto social, económico y turístico que la obra significó para Santiago del Estero.

En diálogo con el programa El Interior Santiagueño, la investigadora explicó que el proyecto nació ante la necesidad de controlar las inundaciones y aprovechar el recurso hídrico en una región marcada históricamente por las sequías y la falta de riego.
“El dique frontal surge como respuesta a una necesidad histórica vinculada al uso y aprovechamiento del agua. Nuestra región sufría largos períodos de sequía, pero también inundaciones por la falta de contención del caudal”, sostuvo.
Pompolo señaló que la concreción del Dique Frontal fue el resultado de un proceso largo y complejo, atravesado por distintos contextos políticos y económicos del país. Según explicó, recién en la década de 1930 el Estado nacional comenzó a otorgarle prioridad a las políticas hídricas dentro de la agenda pública. En ese sentido, remarcó que en 1935 se sancionó una ley que brindó el marco legal para la intervención estatal en la materia.
“Desde ese momento comenzó a gestarse una mirada más federal a nivel nacional, donde las provincias empezaron a reunirse y a debatir la necesidad de construir un dique”, explicó la historiadora.
Además, señaló que recién comenzará a tomar forma con los estudios específicos para la creación del dique que es en 1952 durante el segundo gobierno peronista. Aunque las dificultades económicas y la necesidad de financiamiento extranjero retrasaron su concreción definitiva hasta fines de la década del 60.
“La demanda de capital era enorme y el contexto político también influyó, porque hubo alternancia entre gobiernos democráticos y militares durante gran parte del proceso”, indicó.
La historiadora también hizo referencia al impacto social que produjo la construcción del embalse, especialmente en las comunidades que debieron abandonar la antigua Villa Río Hondo, hoy cubierta por las aguas.
“Fue un proceso muy doloroso para muchas familias. Hay personas que todavía recuerdan el traslado como una verdadera tragedia”, expresó.
En ese sentido, comentó que la vieja Villa Río Hondo contaba con una importante estructura urbana, con iglesia, registro civil y edificaciones históricas de estilo colonial. Incluso, mencionó que todavía circulan relatos populares sobre restos de construcciones que permanecen bajo el agua.
Pompolo destacó además el trabajo de investigación que actualmente desarrolla la Universidad Nacional de Santiago del Estero para reconstruir la memoria de las familias afectadas y recuperar testimonios sobre aquel proceso histórico.
Finalmente, consideró que el Dique Frontal Río Hondo representa hoy una obra estratégica para la provincia, tanto por su función hídrica como por su impacto económico y turístico.
“Más de 50 años después, el dique sigue demostrando su importancia. Ha permitido contener crecidas extraordinarias, abastecer de agua para riego y consolidar a Las Termas como uno de los principales destinos turísticos del norte argentino”, concluyó.

