El escenario económico continúa generando preocupación entre las pequeñas y medianas empresas. El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, advirtió que la retracción del consumo está profundizando las dificultades del sector y cuestionó la ausencia de respuestas oficiales a los planteos realizados por la entidad.
Durante una entrevista con C5N, en el programa Voces, el dirigente describió un panorama complejo para los comercios y las industrias de menor escala. Explicó que la disminución de las ventas se mantiene desde hace varios meses y que numerosas empresas se ven obligadas a cerrar o buscar nuevas alternativas para sostenerse.
Diab reconoció que la reducción de la inflación y el equilibrio de las cuentas públicas son objetivos importantes, aunque consideró que esos avances no alcanzan para garantizar la recuperación de la actividad económica. En ese sentido, puso el foco en la pérdida del poder adquisitivo y las restricciones para acceder a créditos que permitan financiar tanto el consumo como la producción.
El titular de CAME también cuestionó las condiciones en las que compiten las empresas argentinas frente a los productos importados. Señaló que el contrabando y la comercialización de mercadería sin documentación representan un problema adicional para los establecimientos que desarrollan sus actividades dentro de las normas.
Frente a esta situación, aseguró que la organización presentó distintas iniciativas ante el Gobierno nacional y reclamó una modificación del esquema tributario. Sin embargo, manifestó que todavía no encontraron respuestas ni canales de diálogo que permitan abordar las demandas de las pequeñas y medianas empresas.
Otro de los puntos que generó preocupación fue el deterioro del empleo. Diab sostuvo que el cierre de establecimientos y la reducción de puestos laborales también repercuten sobre el consumo, ya que cada trabajador que pierde sus ingresos representa una menor capacidad de compra. Además, advirtió que muchas personas desplazadas del empleo formal terminan incorporándose al trabajo independiente o a plataformas de transporte y reparto.
En cuanto a las actividades más perjudicadas, mencionó a los sectores textil, indumentaria, calzado, alimentos, bebidas, farmacias, perfumerías, construcción y ferreterías. En contraste, destacó que la minería, el litio, el gas, el petróleo y el agro presentan una situación diferente.
LOS NÚMEROS QUE REFLEJAN LA CRISIS INDUSTRIAL
Las dificultades señaladas por el representante de CAME también aparecen en el último Informe de Coyuntura Industrial PyME de Industriales Pymes Argentinos (IPA). El relevamiento correspondiente a julio indicó que la producción industrial registró una caída del 4,9% respecto del mismo mes del año anterior y retrocedió un 5% en comparación con junio.
El relevamiento mostró que 12 de las 16 ramas industriales analizadas tuvieron resultados negativos. Entre las más afectadas se encontraron maquinaria y equipo, con una contracción del 26,7%; textiles e indumentaria, con una baja del 15,9%; y productos minerales no metálicos, que retrocedieron un 12,6%. En alimentos y bebidas, la disminución fue del 0,5%.
La utilización de la capacidad instalada también evidenció el menor ritmo de producción: durante julio se ubicó en el 58,2%. En particular, la industria metalmecánica registró una caída de 10,4 puntos porcentuales en el aprovechamiento de sus instalaciones frente al mismo mes de 2025.
El impacto también se trasladó al mercado laboral. En junio, la industria pyme contabilizó 1.109.956 trabajadores registrados, unos 62.073 menos que un año atrás, equivalente a una reducción interanual del 5%.
Si se toma como referencia diciembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 105.568 empleos formales, un indicador que dimensiona las dificultades que atraviesa el entramado industrial argentino.



