La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó un planteo presentado por la defensa de Jorge Raúl Álvarez y dejó firme la condena a prisión perpetua por el femicidio de Elizabeth Alejandra Toledo, ocurrido el 30 de diciembre de 2018 en la localidad bonaerense de San Fernando.

La investigación determinó que la joven, que tenía un retraso madurativo y se encontraba en una situación de especial vulnerabilidad, fue víctima de una brutal agresión sexual y física. Su cuerpo fue encontrado sin vida en una vivienda que compartía con tres hombres, sobre uno de los colchones ubicados en el piso y en medio de un escenario de desorden.

La autopsia estableció que Elizabeth murió por estrangulamiento manual, luego de recibir una violenta golpiza. También se detectaron lesiones compatibles con mordeduras.

Uno de los elementos que más impactó durante la investigación fue el hallazgo de un loro en la vivienda. El animal repetía una frase que llamó la atención de los investigadores: “¡Ay, por favor, soltarme, ay no!”. Los pesquisas consideraron que podía tratarse de palabras pronunciadas por la víctima durante el ataque.

La responsabilidad de Álvarez pudo establecerse a partir de distintas pruebas, entre ellas un análisis de ADN que lo vinculó con los abusos sexuales. Además, un testigo aseguró haberlo visto ingresar y retirarse del domicilio durante el período en que ocurrió el crimen.

El acusado había sostenido que encontró a Elizabeth sin vida cuando llegó a la casa. Sin embargo, los elementos reunidos durante la investigación contradijeron su versión.

En el expediente también estuvo involucrado otro de los hombres que convivía con la joven. Los estudios periciales detectaron una coincidencia parcial entre sus características genéticas y las muestras obtenidas de las mordeduras. No obstante, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 6 de San Isidro consideró que esa evidencia no permitía alcanzar el grado de certeza necesario para condenarlo y resolvió absolverlo por el beneficio de la duda.

La sentencia contra Álvarez recibió posteriormente el respaldo del Tribunal de Casación Penal y de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

Finalmente, la defensa llevó el planteo ante el máximo tribunal del país, que desestimó el recurso por cuestiones formales. De esta manera, quedó firme la pena de prisión perpetua por el femicidio que conmocionó a San Fernando y tuvo como uno de sus elementos más estremecedores las palabras que repetía el loro encontrado en la escena.