Ariana Yael González, testigo central en el juicio por el asesinato del empresario Fernando “Lechuga” Pérez Algaba, fue encontrada muerta en un departamento de la localidad de Lomas del Mirador, partido de La Matanza. La Justicia investiga las circunstancias y no descarta ninguna hipótesis: analizan si se trató de un suicidio, si hubo instigación o si fue un crimen.

La mujer, de 36 años, vivía en la casa donde ocurrió el homicidio y había sido pareja de Maximiliano Pilepich, uno de los tres condenados a prisión perpetua. Su testimonio ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°9 de Lomas de Zamora y el jurado popular resultó determinante para la condena de los acusados.
De hecho, Javier Baños, exfiscal de Morón y abogado de Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima, cerró su alegato con una frase pronunciada por González durante su declaración. “Yo no tengo la culpa de haberme enamorado de un asesino”, dijo la testigo ante el Tribunal, según indicaron fuentes del caso a TN.
González fue encontrada en una casa de la calle Brandsen al 3500. Estaba colgada con una soga y, pese a la rápida intervención policial y médica, ya estaba muerta.
El fiscal Adrián Arribas quedó a cargo de la causa y ordenó una serie de medidas y pruebas para esclarecer el hecho. Según fuentes judiciales, los primeros elementos apuntan a un suicidio, aunque la investigación sigue abierta y no se descarta ninguna posibilidad.

