En diálogo con el programa Mañana Fantástica, el analista político, Enrique Hisse reflexionó sobre el rol del fútbol como elemento de identidad social y lo vinculó con discusiones más amplias sobre cultura, comunidad y derechos.

Durante la entrevista, Hisse planteó que el fútbol sigue siendo un espacio central de construcción colectiva en un contexto de fragmentación social. En ese sentido, expresó:
El tema a desarrollar: cuando se busca destruir lo que es común, que era el fútbol, el último territorio de identidad compartida, podrá la pelota y la camiseta ser el último puente de identidad en una Argentina fragmentada.”
A lo largo de su análisis, también destacó el valor cultural del deporte y su capacidad de generar pertenencia, retomando una idea que escuchó en un audio sobre el tema: “Dice que es una máquina productiva, una máquina cultural de producir identidades. Y dice que el fútbol en la Argentina, decía este audio, no es una expresión de la identidad o de la cultura argentina. Al contrario, el fútbol ha generado una identidad propia en la Argentina, de tal manera que sin fútbol, el argentino no sería lo que es hoy.”
Aimismo, amplió esta mirada hacia otros países de la región y del mundo, donde el fútbol también actúa como un factor de cohesión social: “esto lo podemos trasladar, ¿no?, a todos los niveles, mejor dicho, a todos los países. Especialmente, por ejemplo, Paraguay. Las victorias de Paraguay hacen que la gente salga a la calle, exprese su alegría, el fútbol no solamente tenga un día feriado por la alegría y la emoción provocada. Una emoción, el fútbol provoca emociones genuinas, intensas.”
En esa línea, profundizó sobre el vínculo entre identidad, pertenencia y comunidad:
“Es un ritual, es un ritual que provoca, que lo que nosotros necesitamos muchas veces de sentir, emocionarnos con la experiencia de pertenecer a algo que es superior a nosotros. Ser hincha de un club es algo que nos excede, es algo que nos posibilita decir, estoy en este colectivo, estoy en esta comunidad, pertenezco a este barrio, ¿no? En cualquier, vos podés decir, cualquier hincha de un club, de un barrio, de Córdoba, de, es decir, hay una especie de pertenencia al territorio del fútbol que genera eso, genera también la selección, la camiseta argentina, la pelota, ¿no?”
También hizo referencia al caso de Francia para ejemplificar cómo el fútbol construye identidades nacionales complejas:
“Si vos ves, a Francia, no solamente ves la historia de expoliación que sufre Argelia, sudáfrica, el color de la piel de sus jugadores, sino que ves también una cohesión ya identitaria, ya no son africanos, son franceses, son todos morochos, todos con ascendencia africana, sin embargo, son franceses, ¿no? Hasta la forma.
En otro tramo de la entrevista, Hisse introdujo una lectura política sobre el rol del Estado, las instituciones y la construcción de lo común, apoyándose en referencias del pensador argentino Eduardo Rinesi:
“Y la pregunta que uno se hace es que Milei lo que busca en última instancia, ha llegado al poder para romper todo lo que puede ser lo común, las instituciones, las reglas, las leyes. Fíjate, él no es que mantiene corruptos o justifica al corrupto porque le gusta; para él son héroes los que transgreden la ley, no le interesa la ley”
En ese mismo sentido, sostuvo una visión crítica sobre el modelo social que describe:
“Para ellos la sociedad no existe, la sociedad son individuos posesivos, egoístas, que no tienen compromiso con nadie, ni compromiso, ni obligaciones, ni deben nada a nadie ni les deben a ellos; la sociedad no existe. Somos átomos donde vale el sálese quién pueda.”
Y agregó:
“El que fuga dinero es un hereo, el que no paga impuestos es un heroe. Entonces, la sociedad no existe y ellos viven como si fueran que las instituciones, las reglas, los compromisos, la solidaridad, el otro no existiera ni debería existir.”
Finalmente, vinculó esa mirada con el impacto en derechos sociales y el rol del Estado:
“Y por lo tanto, tratan de imponer esa forma, tratan de imponer esa forma de vivir, tratan de imponer destruyendo esto. Están destruyendo la Argentina, están destruyendo la soberanía argentina, están destruyendo las instituciones argentinas, están destruyendo la economía argentina, las instituciones.”
“Esto no solamente ellos creen que no hay sociedad y viven, y nos tienen a hacer vivir como si la sociedad no existiera, sino que también destruyen lo que pueden ser los derechos.”
Sobre el debate de los derechos sociales, concluyó:
“Cuando ellos dicen, no hay plata, lo que están diciendo es que no hay plata ni va a haber plata para ustedes. Porque si vos me dices que tienes derecho a la salud y que alguien tiene que pagar ese derecho, vos le vas a meter la mano en el bolsillo a ese alguien y le vas a sacar algo que es propiedad privada, inviolable, y le vas a robar para darle a alguien. Procurate vos la salud, procurate vos la educación, procurate vos la jubilación.”
Y cerró con una idea central sobre el rol de la universidad:
“No hay derechos. Y la sociedad lo que le dice es que sí hay derechos. Por ejemplo, la universidad es un derecho colectivo. No solamente porque los jóvenes van a estudiar, sino porque el albañil dice, yo necesito que alguien me cure, yo necesito psiquiatras que salven de mi intención de suicidar, yo necesito. Entonces no es solamente el que va a estudiar el que necesita la universidad, sino que la universidad es un derecho colectivo de toda la sociedad argentina, por lo cual es un valor que hay que defender.”

