En el marco de una nueva entrega de la columna de historia de Radio Fantástica, la licenciada y profesora en Historia, María Olivera, reflexionó sobre la figura de Manuel Belgrano y propuso una mirada más amplia sobre uno de los protagonistas centrales del proceso independentista argentino.

Durante su participación en Mañana Fantástica, Olivera sostuvo que reducir a Belgrano únicamente al rol de creador de la bandera implica dejar de lado gran parte de su legado intelectual, político y social.
“Cuando hablamos de Belgrano, la imagen que se nos aparece automáticamente es la de un hombre sosteniendo la bandera celeste y blanca, ¿no? Pero, sin embargo, reducirlo al creador de la bandera es perder de vista uno de los pensadores más originales y revolucionarios del periodo independentista”, expresó.
La historiadora explicó que Belgrano fue abogado, economista, periodista, diplomático y militar, aunque destacó que, por encima de todo, fue un hombre preocupado por el futuro de estas tierras.
“Detrás del prócer de bronce existe una personalidad mucho más compleja, un intelectual que imaginó una sociedad más justa y moderna”, afirmó.
La educación como herramienta de libertad
La primera de las claves abordadas por Olivera estuvo vinculada al compromiso de Belgrano con la educación pública.
“Él estaba convencido de que ningún pueblo podía ser verdaderamente libre sin educación”, señaló.
Recordó que, tras estudiar en España y entrar en contacto con las ideas de la Ilustración, impulsó en el Río de la Plata la creación de escuelas de náutica, matemáticas y dibujo, convencido de que el desarrollo de una nación requería técnicos, comerciantes y profesionales capacitados.
Además, destacó uno de los episodios más significativos de su vida pública.
“Después de las victorias de Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le otorga una recompensa de 40.000 pesos oro. Era una fortuna para la época y Belgrano decide donar el dinero para la construcción de cuatro escuelas públicas en Tarija, Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero”, recordó.
Un pensamiento adelantado sobre el rol de las mujeres
La segunda clave estuvo relacionada con la visión innovadora que Belgrano tenía respecto de las mujeres.
“Vivió en una sociedad profundamente patriarcal; sin embargo, fue uno de los pocos hombres de la época que defendió la educación femenina”, destacó Olivera.
En ese contexto mencionó la figura de María Remedios del Valle, reconocida actualmente como “Madre de la Patria”.
“La valentía de María Remedios sorprendió a Belgrano y la nombró capitana del Ejército del Norte”, explicó.
También recordó a María Catalina de Echavarría, la mujer que confeccionó la primera bandera nacional en Rosario.
“Durante mucho tiempo estas mujeres permanecieron prácticamente olvidadas. Su recuperación forma parte de una historiografía más reciente que busca devolverles visibilidad a tantas mujeres que participaron en la construcción de la historia”, sostuvo.
La industria e indepencia ecónomica
Otro de los aspectos desarrollados por la especialista fue la preocupación de Belgrano por la economía y el desarrollo productivo.
“Fue militar por necesidad, pero economista por vocación”, afirmó. Uno de los grandes sueños de Blegra era lograr un país capaz de producir y dejar de depender del exterior.
Según explicó, Belgrano entendía que la independencia política debía estar acompañada por la independencia económica y por ello impulsó el desarrollo de la agricultura, el comercio y las manufacturas.
“Consideraba indispensable agregar valor a las materias primas y desarrollar industrias propias”, indicó.
Además, impulsará el cultivo de cáñamo para fomentar la industria textil local y sostendrá que 2un país que solo exporta materias primas y depende de productors extranjeros dificilmente pueda ser verdaderamenta libre”.
Asimismo, mencionó que diversos historiadores proponen que el Día de la Industria Nacional se conmemore el 3 de junio, fecha del nacimiento de Belgrano, en reconocimiento a su rol como impulsor del desarrollo industrial argentino.
“Cuando hablamos de Belgrano no hablamos solo de batallas, hablamos de un proyecto de país”.
La amistad con Güemes y la alianza con Martín Miguel de Guemes
La cuarta clave presentada por María Olivera estuvo centrada en la relación entre Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes, un vínculo que, según explicó, permite comprender que la independencia fue una obra colectiva y no el resultado de acciones individuales.
“Muchas veces la historia nos presenta a estos próceres como figuras aisladas, pero la independencia ha sido una obra colectiva. La relación de Martín Miguel de Güemes y Belgrano es un ejemplo de esto”, señaló.
La historiadora explicó que en un primer momento ambos líderes no mantenían una relación cercana e incluso Belgrano tenía una opinión desfavorable de Güemes. Sin embargo, con el paso del tiempo construyeron una profunda amistad basada en la confianza y el respeto mutuo.
“Existen más de 300 cartas entre ellos que van a ser testimonio del vínculo que existía. En una de ellas Belgrano escribía: ‘Cuando digo amigo, lo soy y lo seré para siempre'”, destacó.
Olivera recordó que en esas correspondencias puede observarse la preocupación permanente que tenían uno por el otro. Como ejemplo, mencionó una carta en la que Belgrano aconsejaba a Güemes cuidar su salud cuando atravesaba una enfermedad.
“Es preciso que tome precauciones grandes para que no vuelva a retocarle. Dieta moderada y de cuando en cuando un purgantito suave y seguir un método de buen vivir”, citó.
También relató que, al conocer las dificultades económicas que atravesaban Güemes y sus tropas, Belgrano decidió asistirlos.
“Cuando Belgrano se entera de la situación económica en la que se encontraba Güemes y sus infernales, incluso sin poder vestirse, le escribe: ‘Me dicen que está usted desnudo, envíeme sus medidas que no falte crédito’. Es decir, Belgrano le envía vestimenta y botas para Güemes”, explicó.
La especialista remarcó que ambos generales compartían una misma visión estratégica para la independencia.
“Mientras Güemes defendía la frontera norte mediante la guerra de recursos y las guerrillas gauchas, Belgrano coordinaba el Ejército del Norte. Ambos comprendían que la defensa del territorio era esencial para el proyecto continental impulsado por San Martín”, sostuvo.
“No eran hombres solitarios; eran hombres que confiaban unos en otros y entendían que la independencia era una tarea compartida”, agregó.
La Patria Grande y el proyecto inca
La quinta y última clave para comprender el legado de Belgrano estuvo vinculada a una de sus propuestas menos conocidas: la denominada monarquía incaica presentada durante el Congreso de Tucumán de 1816.
“Quizás uno de los aspectos más fascinantes y menos conocidos de Belgrano sea el que propuso en el Congreso de Tucumán en 1816”, expresó Olivera.
La historiadora explicó que, mientras los congresales debatían qué forma de gobierno adoptar tras la independencia, Belgrano propuso establecer una monarquía constitucional encabezada por un descendiente de los incas.
“La propuesta sorprendió a varios diputados, pero la realidad es que no era una extravagancia”, aclaró.
Según explicó, Belgrano consideraba que esta iniciativa permitiría reconocer a los pueblos originarios, reparar siglos de dominación colonial y fortalecer el apoyo de las regiones andinas al proyecto independentista.
“Belgrano pensaba que era una manera de reconocer a los pueblos originarios, reparar siglos de dominación colonial y fortalecer la adhesión de las regiones altinas a la causa independentista”, afirmó.
Para Olivera, esta idea demuestra que la mirada de Belgrano trascendía las fronteras de la actual Argentina.
“Pensaba en una comunidad de pueblos americanos unidos por una historia y un destino común. Era, en definitiva, una idea temprana de Patria Grande”, señaló.
Como reflexión final, la historiadora invitó a recordar a Belgrano desde una perspectiva más amplia que la del creador de la bandera.
“Belgrano fue un revolucionario que creyó en la educación cuando pocos lo hacían, que pensó en las mujeres como protagonistas, que defendió la producción y la industria nacional, que construyó alianzas con hombres como Güemes y San Martín y que soñó una América unida y libre”, afirmó.
Finalmente, recordó una de las frases que mejor sintetiza el pensamiento del prócer:
“No busco glorias, sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria”.
“Quizás allí está la clave para comprenderlo: Belgrano no luchó por su propia grandeza, luchó por un proyecto colectivo y por eso, más que un prócer, fue un revolucionario”, concluyó.

