La muerte de una joven abogada en Santiago del Estero generó un profundo impacto en la comunidad. La mujer se quitó la vida semanas después de haber denunciado a su expareja por la difusión de un video íntimo.

Según relató su entorno familiar, la exposición pública afectó gravemente su estado emocional, en una ciudad donde el caso se viralizó rápidamente. La frase que repetía con frecuencia reflejaba la angustia que atravesaba ante la situación.
De acuerdo con la denuncia, el material habría sido compartido en un grupo de WhatsApp. Al día siguiente del hecho, la joven se presentó en una dependencia policial para advertir sobre amenazas.
Desde el Ministerio Público Fiscal indicaron que se le ofrecieron medidas de protección, aunque no fueron aceptadas. Además, su familia había alertado previamente sobre su estado de salud mental, mencionando antecedentes de tratamiento y situaciones delicadas.
Tras el fallecimiento, la Justicia inició una investigación que incluye pericias, autopsia y el análisis del celular para esclarecer lo ocurrido.
En paralelo, familiares cuestionaron la respuesta institucional y reclamaron mayor acompañamiento. El caso reabre el debate sobre la violencia digital, la exposición en redes y la contención en contextos de vulnerabilidad.


