Con apenas 17 años, Mía Maldonado transformó el dolor por la pérdida de su mascota en una iniciativa solidaria que hoy alimenta, protege y busca un hogar para perros en situación de calle. A través de su proyecto social “Patitas con Amor”, recorre distintos barrios de Santiago del Estero dos veces por semana llevando alimento y difundiendo casos de adopción.

Durante una entrevista en La Hora de las Mascotas, la joven explicó que el objetivo principal del proyecto es asistir a los animales que no tienen un hogar. “Principalmente es ayudar a los perritos que no tienen un hogar, ir cada semana a un barrio distinto a darles de comer y hacer difusión de los perritos que necesitan una familia o que se han perdido. Gracias a Dios tengo seguidores que siempre comparten las publicaciones y logramos conseguirles un hogar”, expresó.
Mía relató que todo comenzó tras la muerte de Luna, la perrita que la acompañó durante nueve años y cuya partida marcó un antes y un después en su vida. “Cuando ella falleció sentí mucha tristeza y un vacío. Decidí convertir ese vacío en ayuda. Todo el amor que le brindaba a ella quería dárselo a todos los perritos”, contó.
Al principio realizaba esta tarea con recursos propios y sin mostrarla en redes sociales. Sin embargo, decidió compartir uno de sus recorridos y el video se viralizó, lo que permitió que muchas personas comenzaran a colaborar con donaciones de alimento.
Actualmente visita dos barrios diferentes por semana y, muchas veces, son los propios vecinos quienes le indican los lugares donde hay mayor cantidad de perros abandonados. “Siempre me recomiendan ciertos barrios diciéndome que allí hay muchos perritos en la calle. Entonces voy hasta esos lugares para ayudarlos”, explicó.
Aunque reconoce que ver el sufrimiento de los animales la afecta emocionalmente, asegura que la satisfacción de ayudarlos es mucho más fuerte. “Soy bastante sensible y me pone mal verlos así. Pero después de darles de comer siento algo muy lindo. Ver cómo llegan felices y aparecen más perritos cuando ven la comida es un sentimiento inefable”, afirmó.
Además, destacó que muchas personas colaboran con el proyecto a través de donaciones porque, aunque desean ayudar, no se animan a recorrer los barrios. “Hay personas que me dicen que no tienen el valor de ir porque se ponen muy sensibles. Entonces me donan alimento o ropa para que yo pueda hacerlo por ellos”, comentó.
Uno de los mensajes que más quiso transmitir fue que la solidaridad no tiene edad. “La edad no define las ganas de ayudar. Aunque sea una sola persona, se puede generar un cambio”, sostuvo.
En ese sentido, invitó a quienes compartan el mismo compromiso a sumarse al proyecto. “Si se quieren unir y ayudar, sería muy bueno. No se trata de ganar seguidores o likes, sino de concentrarnos en ayudar a los perritos que están en situación de calle”, manifestó.
Finalmente, adelantó que ya trabaja en nuevas iniciativas para seguir ampliando la ayuda. Entre ellas, la construcción de casitas para perros durante el invierno, la confección de abrigo para los animales y la realización de charlas de concientización en jardines de infantes, escuelas primarias y secundarias para promover desde temprana edad el respeto y el cuidado responsable de las mascotas.















