En diálogo con el programa Mañana Fantástica, el columnista Enrique Hisse reflexionó sobre el concepto de corrupción y aseguró que no solo debe entenderse como hechos aislados, sino también como una problemática estructural vinculada al poder, los privilegios y la desigualdad.

Durante su análisis, Hisse sostuvo que “el esqueleto de la corrupción” está relacionado con sistemas donde “las cosas funcionan para pocos”, y planteó el interrogante de si un “gobierno de élite, por una élite y para unos pocos” no termina corrompiendo el verdadero sentido de la democracia.
Además, diferenció entre “corrupción coyuntural” y “corrupción estructural”. Según explicó, la primera hace referencia a hechos pasajeros, mientras que la segunda implica mecanismos que permanecen en el tiempo y se convierten en rutina dentro de una sociedad o sistema político.
“El concepto de estructura tiene que ver con aquello que sostiene y organiza. Cuando algo se corrompe, deja de funcionar para aquello para lo que fue creado”, expresó, comparando el fenómeno con un alimento degradado que ya no cumple su función.
El columnista remarcó que la democracia debería representar “el gobierno del pueblo para el pueblo”, y cuestionó si, cuando el poder queda concentrado en unos pocos sectores, ese principio no termina deteriorándose.
“Todos los gobiernos manejan fondos oscuros. Es sabido que, en muchas obras públicas, existe un porcentaje de dinero destinado al financiamiento político, y eso también es corrupción. Sin embargo, el problema ya no pasa solamente por un sobre o un hecho aislado: es mucho más profundo”.
Además, advirtió sobre la existencia de una corrupción estructural y sostuvo que “se invisibiliza una corrupción sistemática que favorece, mediante leyes y privilegios, a unos pocos sectores con impunidad”.
Para finalizar, reflexionó: “siempre corremos el riesgo de meter a todos en la misma bolsa sin hacer las distinciones necesarias”.

















