El profesor de historia Sergio Castaño, de Matará (departamento Juan Felipe Ibarra), destacó la riqueza histórica y cultural de la localidad en diálogo con El Interior Santiagueño.

La comunidad celebró recientemente su 432° aniversario, con una historia que se remonta al siglo XVI. Según explicó, uno de los símbolos más importantes es la Cruz de Matará, una reliquia datada en 1594 y considerada entre las más antiguas del país.
Castaño señaló que los orígenes del pueblo se vinculan a la tribu Matará, que habitaba la región y fue trasladándose hasta asentarse cerca del río Salado, fundamental para la subsistencia en aquellos tiempos.
Durante la etapa colonial, Matará fue un punto estratégico y centro evangelizador con la llegada de los jesuitas, convirtiéndose en uno de los poblados más importantes después de Santiago del Estero.
Con el paso del tiempo, especialmente tras la llegada del ferrocarril en 1880, la población comenzó a desplazarse, dando origen a nuevas localidades en la región.
En cuanto a las tradiciones, resaltó la vigencia de la fe en la Cruz de Matará, las peregrinaciones, las danzas, la música y costumbres típicas como los resabailes, que aún forman parte de la identidad local.
También recordó figuras históricas como Juan Felipe Ibarra y Manuel Taboada, fundamentales en la construcción de la historia provincial.
Finalmente, subrayó el gran potencial turístico y cultural del lugar: “Matará tiene una paz y una calidez única que hace que muchos quieran quedarse a vivir”, expresó.

















