Enrique Hisse y la licenciada en Filosofía Victoria Dahbar protagonizaron un profundo análisis sobre el concepto de la “banalidad del mal”, desarrollado por la filósofa Hannah Arendt, y su posible aplicación a las decisiones cotidianas, la burocracia estatal, las redes sociales y la responsabilidad ciudadana.

Durante la entrevista, Dahbar explicó que Arendt elaboró esa idea tras cubrir el juicio contra Adolf Eichmann, uno de los responsables de la maquinaria burocrática del nazismo. “Lo que Arendt muestra es que no estamos necesariamente frente a un monstruo, sino frente a una persona común que cumplía su trabajo y que no reflexionaba sobre las consecuencias de sus actos”, sostuvo.
La filósofa aclaró que el concepto no busca negar la existencia del mal extremo, sino advertir que también puede manifestarse de manera ordinaria, a través de acciones aparentemente normales. “La banalidad del mal aparece cuando alguien dice: ‘yo solo cumplí órdenes’, sin pensar en el impacto que eso tiene sobre la vida de otras personas”, explicó.
A partir de esa definición, Hisse trasladó el debate al presente y planteó ejemplos vinculados con la administración pública, la exclusión social y las decisiones políticas. “¿Qué pasa cuando alguien aplica una norma o ejecuta un sistema que deja a personas sin una prestación médica, una vivienda o una ayuda social, y se limita a decir que solo hizo su trabajo?”, preguntó.
Dahbar respondió que allí entra en juego la responsabilidad ciudadana y la capacidad de reflexión moral. “El problema no es solamente cumplir una tarea, sino pensar en el otro y en las consecuencias de lo que hacemos. Esa reflexión implica sensibilidad y conciencia sobre el mundo común que compartimos”, afirmó.
El intercambio también abordó el impacto de las redes sociales y las campañas digitales. La filósofa señaló que la difusión de noticias falsas, mensajes de odio o contenidos no verificados puede convertirse en una forma contemporánea de banalidad del mal. “Muchas veces las personas reproducen información sin comprobar si es verdadera, sin medir el daño que pueden causar”, advirtió.
Hisse profundizó esa idea al referirse a las estructuras organizadas de comunicación política y al rol de quienes participan en campañas de desprestigio. Según planteó, el fenómeno no surge espontáneamente, sino que responde a estrategias e intereses concretos.
Para Dahbar, el desafío central sigue siendo el mismo que identificó Arendt décadas atrás: recuperar la capacidad de pensar críticamente. “No basta con decir ‘yo cumplí’. Hay que preguntarse qué efectos producen nuestras acciones y cuál es nuestra responsabilidad frente al sufrimiento o la injusticia que pueden generar”, concluyó.
El diálogo dejó planteada una reflexión que trasciende el ámbito filosófico y se proyecta sobre la política, la comunicación y la vida cotidiana: el mal no siempre aparece con rasgos extraordinarios; también puede instalarse en la rutina, la indiferencia y la ausencia de una conciencia crítica sobre las consecuencias de nuestros actos.
VICTORIA DAHBAR: “EL MAYOR RIESGO ES DEJAR DE REFLEXIONAR SOBRE EL DAÑO QUE PUEDE GENERAR LA INFORMACIÓN”
La licenciada en Filosofía Victoria Dahbar advirtió sobre el impacto de la circulación de información en redes sociales y sostuvo que uno de los principales problemas de la actualidad es la falta de reflexión sobre las consecuencias que pueden tener las acciones cotidianas, especialmente en el ámbito digital.
Durante una entrevista junto al periodista Enrique Hisse, Dahbar retomó el concepto de la “banalidad del mal”, desarrollado por Hannah Arendt, para analizar cómo determinadas conductas pueden contribuir a procesos de desinformación y deshumanización.
“La banalidad del mal tiene que ver con personas que no reflexionan sobre lo que hacen y sobre los efectos que pueden generar sus acciones”, explicó.
La filósofa señaló que, en el ecosistema digital, muchas personas comparten contenidos, opiniones o acusaciones sin verificar su veracidad, lo que termina alimentando circuitos de información construidos deliberadamente. “Con la información ocurre que muchas veces no nos interesa chequear si algo es verdadero. El tema se impone y todos terminamos hablando de esa interpretación”, afirmó.
Dahbar describió el funcionamiento de las campañas digitales y explicó que una interpretación puede ser instalada a través de cuentas anónimas, replicada por influencers y finalmente recogida por medios de comunicación, convirtiéndose en el eje del debate público.
“En algún momento estamos haciendo el trabajo de una interpretación que fue construida con una intención. No siempre es un proceso inocente”, advirtió.
En ese sentido, remarcó que el problema no pasa únicamente por quienes diseñan esas estrategias, sino también por la reproducción acrítica de esos contenidos. “Todos terminamos manejando un tipo de información que ha sido construida y muchas veces no nos interesa verificar esa supuesta verdad”, sostuvo.
La especialista también cuestionó las justificaciones basadas en el cumplimiento de órdenes o en la responsabilidad del sistema. “Cuando alguien dice ‘yo solo cumplía mi trabajo’ o ‘la culpa es del sistema’, corremos el riesgo de diluir la responsabilidad individual. Si la culpa es de todos, termina siendo de nadie”, expresó.
Sin embargo, Dahbar rechazó una visión pesimista sobre la condición humana y aclaró que el concepto de Arendt no implica que todas las personas sean potencialmente responsables de atrocidades. “No se trata de decir que todos tenemos un Eichmann adentro. Hay ciudadanos responsables que intentan actuar con conciencia, reflexionar sobre lo que hacen y asumir las consecuencias de sus decisiones”, afirmó.
Como ejemplo contemporáneo, la filósofa mencionó el uso de inteligencia artificial en conflictos armados y alertó sobre los procesos de deshumanización que pueden producirse cuando las personas son reducidas a datos, categorías o “objetivos”.
“La deshumanización no es un fenómeno nuevo, pero hoy las tecnologías pueden potenciarla si dejamos de pensar críticamente sobre las decisiones que tomamos y sobre el modo en que circula la información”, concluyó.