En diálogo con Mañana Fantástica, la psicopedagoga Hady Luna reflexionó sobre el caso de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que había sido reportada como desaparecida el pasado 23 de mayo y cuyo cuerpo fue hallado este domingo en un campo cercano al barrio Ampliación Ferreyra, en Córdoba.

Ante este trágico hecho, la especialista consideró que el debate social no debe centrarse en la conducta de la víctima, sino en las responsabilidades del agresor y en el rol de las instituciones encargadas de prevenir y actuar ante situaciones de violencia.
“El foco no debe estar puesto en Agostina. No podemos revictimizar ni responsabilizar a quien sufrió. La mirada tiene que dirigirse hacia el victimario y hacia los mecanismos que fallaron para protegerla. Cuando centramos la discusión en la víctima, perdemos de vista quién es el verdadero responsable”, expresó.
Luna remarcó además que la adolescencia es una etapa de construcción de identidad, marcada por la búsqueda de autonomía, nuevas experiencias y espacios de libertad.
“Los adolescentes están transitando el camino hacia la adultez. Es una etapa en la que aparecen deseos de independencia, de compartir con amigos y de descubrir el mundo. Hoy Agostina debería estar en la escuela, compartiendo con sus compañeras. Sin embargo, a pocos días de una nueva conmemoración de Ni Una Menos, estamos lamentando otro femicidio”, señaló.
La psicopedagoga también cuestionó los prejuicios sociales que suelen recaer sobre las mujeres y adolescentes víctimas de violencia.
“Cuando se juzga a una mujer por cómo se viste, con quién se relaciona, cómo habla o los lugares que frecuenta, se generan estigmas que terminan profundizando su vulnerabilidad. Son prejuicios que muchas veces impiden analizar el problema desde donde corresponde”, sostuvo.
Por último, destacó la importancia del trabajo conjunto entre la familia, la escuela y el Estado para promover la prevención y el acompañamiento de niñas, niños y adolescentes.
“La familia es el primer espacio de formación. Luego aparece la escuela como institución educativa fundamental. Pero también es imprescindible la presencia del Estado a través de políticas públicas, programas de prevención y espacios de educación integral que permitan brindar herramientas para el cuidado, el respeto y la construcción de vínculos saludables”, concluyó.

















