En una entrevista realizada en la columna de Víctor Hugo Cajal en el programa Mañana Fantástica, el ex árbitro internacional Eduardo “el Mono” Alagastino compartió un extenso repaso de su carrera deportiva, sus inicios y su consolidación como una de las figuras más reconocidas del arbitraje de básquet a nivel nacional e internacional.

Ha dirigido innumerables finales contra los grandes del baloncesto, incluyendo a Emanuel Ginóbili en sus inicios, además de Miguel Cortijo, el “Negro” Romano, Montenegro, Milanesio y “Pichi” Campana, por citar algunos.
En ese sentido, Alagastino recordó que sus comienzos estuvieron marcados por una participación variada en el deporte, incluyendo su paso como jugador de fútbol en la primera de Mitre y su experiencia en el básquet en el club Belgrano. Sin embargo, señaló que desde joven sintió una fuerte inclinación por el arbitraje.
“Mis inclinaciones siempre fueron por el arbitraje. Me encantaba dirigir desde chico, aunque al principio sin conocer bien las reglas”, expresó.
El ex árbitro destacó que su formación personal y la disciplina adquirida en su entorno familiar fueron determinantes en su desarrollo profesional y en la construcción de su carácter.
“La formación que tuve, la disciplina y la dureza de la época me ayudaron a lograr mis objetivos como árbitro”, sostuvo.
En relación a sus inicios, remarcó que el arbitraje en sus primeros años era una tarea compleja, con contextos muy exigentes y escasa protección para los jueces dentro de la cancha.
“Antes era muy difícil arbitrar, no sabías si salías de la cancha con garantía o no”, recordó.
Asimismo, explicó que su estilo de conducción se basó en la firmeza, el respeto y el manejo del juego a través del diálogo y la autoridad.
“Si había mala intención o reincidencia, el trato era firme. Esa fue mi filosofía”, afirmó.
A lo largo de su trayectoria, Alagastino dirigió a grandes figuras del básquet nacional e internacional, consolidando una carrera de alto prestigio en distintas competencias.
Finalmente, destacó la importancia del respeto mutuo entre jugadores y árbitros, y el valor del diálogo en el desarrollo del juego, algo que según expresó ha cambiado con el tiempo.
La entrevista dejó como resultado un repaso profundo por la vida y carrera de una figura histórica del arbitraje argentino, reconocida por su trayectoria, carácter y aporte al básquet mundial.

















