Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren finalizaron sus alegatos en el juicio por la muerte de Diego Maradona y diferenciaron los niveles de responsabilidad atribuidos a los profesionales que participaron de su atención médica durante los últimos días de vida.
Uno de los principales planteos de la acusación fue la solicitud de absolución para Pablo Di Spagna, médico clínico que intervino como interconsultor. Ferrari sostuvo que el profesional no tenía capacidad de decisión sobre el tratamiento general del exfutbolista y afirmó que fue el único que actuó de acuerdo con lo que correspondía.
“Di Spagna no tiene responsabilidad penal en el caso”, sostuvo el fiscal, al explicar que su función era la de interconsultor y que no tenía autoridad para conducir las decisiones vinculadas con la salud del paciente.
DOS GRUPOS DE RESPONSABILIDAD
Durante su exposición, la fiscalía dividió a los acusados en dos grupos de acuerdo con el grado de responsabilidad que considera acreditado.
En el primero ubicó a Leopoldo Luque, Nancy Forlini y Agustina Cosachov, a quienes atribuyó un accionar compatible con el homicidio con dolo eventual. Según los fiscales, conocían los riesgos que atravesaba Maradona y, pese a ello, no adoptaron las medidas necesarias para evitar el desenlace.
El segundo grupo quedó integrado por Carlos Díaz, Mariano Perroni y Ricardo Almirón. Para ellos, la acusación consideró que no pudo demostrarse la indiferencia necesaria para configurar dolo eventual, aunque sí entendió acreditada una conducta imprudente que encuadraría en homicidio culposo.
Ferrari señaló particularmente a Luque como uno de los principales responsables dentro del esquema médico que atendía al exjugador. Según la fiscalía, el médico de cabecera no profundizó determinados estudios recomendados, no actualizó adecuadamente la historia clínica y tampoco impulsó una internación en un centro especializado pese a la complejidad del cuadro.
El fiscal también cuestionó la decisión de continuar con una internación domiciliaria, al considerar que el lugar no contaba con los recursos necesarios para responder ante una emergencia médica.
Respecto de Nancy Forlini, Ferrari sostuvo que tenía a su cargo otra parte de la organización de la atención y que existieron graves deficiencias en la manera en que se manejó la situación durante los últimos días de Maradona.
Sobre Agustina Cosachov, la acusación afirmó que la psiquiatra avaló el retiro de los acompañantes terapéuticos y no reaccionó adecuadamente ante determinados signos que podían advertir sobre el deterioro físico del paciente.
LAS CRÍTICAS A LA ATENCIÓN DOMICILIARIA
Uno de los ejes del alegato fue el lugar donde Maradona permaneció internado. Ferrari cuestionó las condiciones de la vivienda y sostuvo que el espacio utilizado para la internación no contaba con elementos básicos para responder ante una eventual emergencia.
Según el fiscal, en la casa no había equipamiento médico suficiente, desfibrilador, ambulancia ni los elementos necesarios para una atención adecuada.
La fiscalía también hizo referencia a los signos que presentaba Maradona antes de su fallecimiento, entre ellos edemas, hinchazón y otros indicios de deterioro físico que, según su interpretación, debieron haber generado una reacción inmediata por parte de los profesionales.
Para Ferrari, el cuadro no apareció de manera repentina el 25 de noviembre de 2020, sino que se desarrolló progresivamente durante los días anteriores.
UNA MUERTE QUE, SEGÚN LA FISCALÍA, ERA EVITABLE
Durante el alegato, los fiscales citaron las conclusiones de la Junta Médica interdisciplinaria, que determinó que Maradona atravesaba un cuadro de elevada complejidad y que la atención recibida fue inadecuada.
La acusación sostuvo además que la muerte podría haberse evitado y que el exfutbolista atravesó un período prolongado de agonía antes de fallecer.
Ferrari afirmó que las conclusiones periciales permitían sostener que Maradona agonizó durante aproximadamente 12 horas y cuestionó que quienes estaban a cargo de su atención no hubieran respondido frente a las señales de alarma.
El fiscal describió al equipo encargado de la asistencia como un grupo que, a su criterio, actuó de manera improvisada y elevó los riesgos para un paciente que presentaba una situación médica particularmente compleja.
También cuestionó las explicaciones brindadas posteriormente por los imputados y sostuvo que ninguna de sus declaraciones logró modificar el cuadro probatorio presentado durante el debate.
En uno de los momentos más fuertes de su exposición, Ferrari cuestionó el acta de externación utilizada para respaldar determinadas decisiones médicas y rompió el documento frente al tribunal.
El alegato de la fiscalía fue organizado en cuatro grandes ejes: “20 años de historia”, “La internación que no fue”, “Lo que el cuerpo reveló” y “La huella del después”.
De esta manera, la acusación buscó reconstruir los antecedentes médicos de Maradona, las decisiones adoptadas durante su internación domiciliaria y los hechos que, según su interpretación, derivaron en su muerte.




