En diálogo con el programa Mañana Fantástica, la Dra. Claudia Pallares y la Dra. Gabriela Álvarez, coordinadora del Centro de Justicia de Paz (CEJUPAZ), se refirieron al proceso de transformación y fortalecimiento de la justicia de paz no letrada en la provincia.

La Dra. Gabriela Álvarez explicó el funcionamiento del sistema y su alcance territorial:
“la justicia de paz no letrada es el brazo, digamos, auxiliar de la justicia que se encuentra en todo el territorio de la provincia. Actualmente son 65 jueces de paz en actividad que están dispersos”.
En ese sentido, agregó:
“Santiago se ha caracterizado por tener una población rural muy grande. Hablamos de una provincia que tiene una extensión, digamos, de un territorio muy particular y los jueces de paz se encuentran justamente distribuidos entre todo ese territorio”.
Sobre la organización institucional, señaló:
“están a cargo de la Inspectoría de la Coordinación, que en este caso está representado por mí, y desde hace un año más o menos, el Superior Tribunal de Justicia viene impulsando lo que nosotros decimos el fortalecimiento de la justicia de paz no letrada”.
Respecto al proceso de modernización, explicó:
“la idea ha sido hacer un diagnóstico de cuáles eran, primero de las localidades en las que se encontraba, las condiciones de la población, las necesidades que tenía esa sociedad. Por eso también nosotros hablamos de la modernización de la justicia. No en cuanto a un avance tecnológico, sino la justicia también se piensa en modernizarla desde el lenguaje claro, desde que la población pueda acceder a un lenguaje claro, pueda acceder a sus derechos”.
En relación al rol de los jueces de paz, destacó:
“cumple un rol multifuncional, que es muy importante para el acceso a la justicia y para la justicia civil, el proceso judicial”.
Asimismo, remarcó el valor de la mediación comunitaria:
“la gente generalmente está eligiendo la mediación comunitaria para resolver sus conflictos porque justamente es una herramienta del derecho que es bastante flexible, que apunta a flexibilizar determinadas cuestiones formales, no se necesita abogado”.
Y añadió:
“la idea es democratizar la mirada del conflicto y de la gestión del conflicto. No pensarlo como algo que va a estar dentro del ámbito jurídico, en donde interviene la mera decisión de un juez, sino que la propia población y la propia comunidad pueda hacer una evaluación de la situación conflictiva en la que está”.
Asimismo, sobre el enfoque integral del sistema, sostuvo:
“venimos trabajando en la idea de pensar una justicia situada, de justicia dialógica, en donde justamente se enfrenta con la idea más tradicional de la justicia que está en manos de profesionales”.