A sus 45 años, combina natación, ciclismo y pedestrismo con sus responsabilidades laborales y familiares. En una entrevista con Álvaro “El Mudo” Caldera, en Mañana Fantástica, compartió los desafíos de la alta competencia, la importancia de la disciplina y el esfuerzo mental que exige el triatlón de larga distancia.
La pasión por el deporte, la constancia y la búsqueda permanente de nuevos objetivos son algunos de los pilares que marcan el camino de Mariano Villagra, triatleta santiagueño que lleva nueve años practicando esta disciplina y que continúa compitiendo tanto en el país como en el exterior.
Durante una entrevista en una nueva edición, conducido por el profesor de tenis Álvaro “El Mudo” Caldera, Villagra habló sobre las exigencias del triatlón, la organización de su rutina y el desafío de sostener el alto rendimiento mientras cumple con sus responsabilidades laborales y familiares.
Caldera destacó la trayectoria deportiva de Villagra, su paso por el rugby y el compromiso con el que encara cada desafío. También puso en valor su capacidad para combinar los entrenamientos con el trabajo cotidiano y la crianza de sus tres hijos.
TRES DISCIPLINAS, UN MISMO OBJETIVO
El triatlón combina tres deportes: natación, ciclismo y pedestrismo. Para Villagra, practicar esta disciplina implica mucho más que entrenar el cuerpo: requiere planificación, constancia y una organización cuidadosa del tiempo.
“Con dedicación, constancia y disciplina se puede”, sostuvo el atleta al explicar cómo busca compatibilizar los entrenamientos con su vida cotidiana.
Además, remarcó que se trata de un deporte que puede practicarse a distintas edades y que ofrece modalidades con diferentes niveles de exigencia. Como ejemplo, recordó que incluso personas de entre 80 y 85 años participan en competencias internacionales de media distancia.
En ese sentido, tanto Villagra como Caldera coincidieron en la importancia de promover la actividad física y transmitir el mensaje de que el deporte puede formar parte de la vida de cualquier persona, más allá de sus objetivos competitivos.
IRONMAN: EL DESAFÍO DE LA LARGA DISTANCIA
Durante la charla, el triatleta explicó las diferencias entre las principales modalidades de competencia. La distancia completa del Ironman comprende 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 kilómetros de pedestrismo, equivalentes a una maratón.
También existe la modalidad de medio Ironman, que reduce aproximadamente a la mitad esas distancias, y la distancia olímpica, integrada por 1.500 metros de natación, 40 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de carrera a pie.
Villagra contó que actualmente se encuentra en un nivel competitivo en media distancia, aunque todavía persigue un objetivo personal en la modalidad completa.
Durante este año participó en dos competencias Ironman, en Texas y Brasil. Si bien valoró la experiencia, reconoció que todavía busca alcanzar el tiempo que se propone como meta.
“De esto se trata: de ir superándome uno mismo”, expresó, al explicar que su principal motivación es mejorar su propio rendimiento y seguir avanzando en el deporte.
LA MENTE TAMBIÉN SE ENTRENA
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue el desgaste físico y mental que implica preparar una competencia de larga distancia. Villagra explicó que, durante determinados períodos del año, los entrenamientos se vuelven más extensos y demandantes, lo que exige reorganizar las actividades personales y familiares.
Como ejemplo, relató que el domingo, durante el Día de la Madre, se levantó temprano para realizar un entrenamiento de tres horas, después de haber completado una sesión de cuatro horas el sábado.
En esos momentos, reconoció, aparecen el cansancio y las ganas de descansar un poco más. Sin embargo, considera que atravesar esas jornadas también forma parte de la preparación mental necesaria para afrontar las situaciones más difíciles durante una carrera.
El atleta explicó que aprender a manejar la fatiga y sostener el esfuerzo es fundamental cuando las fuerzas comienzan a disminuir en plena competencia.
En ese punto, Caldera compartió una frase que ambos suelen repetirse cuando se cruzan mientras entrenan: “Nadie regala nada”. Una reflexión que, según plantearon, representa tanto las exigencias del deporte competitivo como la importancia de la perseverancia para alcanzar cualquier objetivo.
ORGANIZACIÓN, FAMILIA Y CONSTANCIA
Para cumplir con su planificación, Villagra trabaja junto a un entrenador que organiza las sesiones de acuerdo con sus horarios, sus objetivos y el tiempo disponible. Sin embargo, aclaró que el plan no siempre puede desarrollarse exactamente como fue previsto y que resulta importante mantener una buena comunicación para realizar los ajustes necesarios.
El triatleta reconoció que la actividad puede ser desgastante, especialmente por el tiempo que demandan los entrenamientos, pero aseguró que la pasión por el deporte lo impulsa a continuar.
Su experiencia deja una reflexión sobre el esfuerzo que existe detrás de cada competencia: los resultados no dependen únicamente de la capacidad física, sino también de la disciplina, la planificación, el acompañamiento y la fortaleza mental.
A través de su columna en Radio Fantástica, Álvaro “El Mudo” Caldera continúa acercando historias de deportistas y referentes de distintas disciplinas, con el objetivo de compartir sus experiencias y transmitir un mensaje sobre la importancia de la actividad física.
La historia de Mariano Villagra refleja que detrás de cada desafío deportivo hay horas de entrenamiento, sacrificios y organización, pero también una motivación que se renueva con cada meta por alcanzar.




