Los tiempos de las guerras civiles y de la introducción del Romanticismo en el Río de la Plata fueron los de la aparición de las primeras escritoras argentinas. La más destacada de ellas fue Juana Manuela Gorriti, cuya vida reúne los más variados elementos de esa época. En ese sentido, la docente e historiadora Fernanda Gil Lozano destacó su figura e importancia en la historia.
Cuando la cultura americana apenas daba sus primeros pasos, Juana Manuela Gorriti ya había comenzado a trazar el suyo con firmeza y compromiso. Escritora, periodista y pensadora adelantada a su tiempo, Gorriti fue una figura clave en el despertar intelectual del siglo XIX en América Latina, luchando por incluir a los sectores más invisibilizados de la sociedad: los indígenas, las mujeres y los oprimidos.
Nació el 15 de junio de 1816, en la hacienda salteña de Los Horcones propiedad de su padre, José Ignacio Gorriti, por entonces principal lugarteniente de Martín Miguel de Güemes y, luego, su sucesor en el gobierno. Su infancia estuvo marcada por las sucesivas invasiones realistas a la provincia, la lucha de los “Infernales” y las disensiones entre la “Patria Vieja” a la que adhería su padre y la “Patria Nueva” de los opositores a Güemes.
Su participación activa en espacios como el Club Literario de Lima, la Tipográfica bonaerense y las Sociedades de Amantes de la Instrucción dio cuenta de una mujer que no solo escribía, sino que militaba con la palabra. En una época en la que ciertos temas estaban completamente vedados para la literatura, Gorriti se animó a abordar sin tapujos asuntos como el adulterio, los conflictos familiares y las desigualdades sociales, desafiando las normas morales impuestas por una sociedad profundamente patriarcal.
Juana Manuela no fue solo una narradora de ficciones; fue una constructora de pensamiento crítico y una defensora de la justicia en todas sus formas. Su legado, más vigente que nunca, es el de una mujer que hizo de la escritura un arma de transformación social.