En diálogo con Interior Santiagueño, el futbolista Carlos Pereyra, oriundo de Quimilí, compartió su historia de sacrificio, pasión y constancia, en una realidad donde el deporte convive con el trabajo diario.

A sus 31 años, Pereyra combina extensas jornadas laborales en una distribuidora de gaseosas con entrenamientos y partidos los fines de semana, demostrando que el esfuerzo es clave para sostener su sueño en el fútbol.
“Hay días en los que uno termina cansado y quiere descansar, pero tengo claro que si no me sacrifico, no voy a lograr nada”, expresó.
TRABAJO Y PASIÓN POR EL FÚTBOL
El jugador detalló su exigente rutina: trabaja de lunes a sábado y, pese al cansancio, entrena para mantenerse competitivo. Actualmente forma parte del club Deportivo Gancedo, donde fue nominado como uno de los mejores jugadores del 2025.
Además, recorre aproximadamente 76 kilómetros para disputar cada partido, un esfuerzo que asume con compromiso y amor por el deporte.
RECONOCIMIENTOS Y LOGROS
Pereyra recordó algunos de los momentos más importantes de su carrera, como los campeonatos obtenidos en 2017 y 2018, y el reconocimiento como mejor jugador en este último año.
“Es muy lindo ver que el sacrificio da sus frutos, sobre todo para mi familia que siempre me acompaña”, destacó.
LA FAMILIA, MOTOR FUNDAMENTAL
El futbolista remarcó el rol clave de su entorno cercano: su pareja, su hijo y sus padres son el sostén emocional que lo impulsa a seguir adelante.
También mencionó la influencia de su primo, Ángel “Ñaño” Pereyra, exjugador de la Liga Santiagueña, quien hoy lo acompaña en su preparación física.
LESIONES Y MOMENTOS DIFÍCILES
Como todo deportista, Pereyra enfrenta obstáculos. Las lesiones son uno de los momentos más duros: “Parar me cuesta mucho, porque tengo una rutina de entrenamiento constante. Te juega la cabeza”, confesó.
Actualmente se encuentra en recuperación, lo que le impedirá disputar partidos importantes en su equipo.
SUEÑOS Y REALIDAD
Si bien recibió propuestas para continuar su carrera en otros lugares, el jugador prioriza la estabilidad laboral y el bienestar de su familia.
“Hoy tengo que cuidar mi trabajo y mi familia. Pero siempre estoy preparado para grandes cosas”, afirmó.
MENSAJE PARA LOS JÓVENES
Pereyra dejó un mensaje claro para los chicos del interior que sueñan con el fútbol:
“El camino es el trabajo, el esfuerzo, la humildad y no bajar nunca los brazos”.
La historia de Carlos Pereyra refleja la realidad de muchos deportistas del interior: talento, sacrificio y amor por el fútbol, en un camino donde cada logro se construye con esfuerzo diario.


