En cada visita, en cada baño y en cada corte, hay mucho más que un servicio: hay vocación. Así lo refleja la historia de Noemí Anabel Segampa, peluquera canina con años de trayectoria en Santiago del Estero, quien compartió su experiencia en el programa La Hora de las Mascotas.

Su camino no comenzó como un sueño claro, sino como una necesidad. En un contexto económico difícil y sin trabajo, encontró en la peluquería canina una oportunidad que cambiaría su vida. Fue en la veterinaria de su cuñado, donde surgió la propuesta que marcaría un antes y un después: formarse en el oficio.
“Desde el primer día me gustó. Ahí entendí que esta era mi profesión”, recordó Anabel, evocando aquellos inicios bajo el intenso calor santiagueño, cruzando la ciudad para capacitarse. Un esfuerzo que hoy se traduce en experiencia y reconocimiento.
Pero el diferencial de su trabajo no está solo en la técnica, sino en algo más profundo: el vínculo con los animales. La dedicación y el amor son fundamentales. Si no hay eso, no hay nada.
Con el paso del tiempo, su crecimiento profesional también estuvo acompañado por el respaldo de colegas y veterinarios que confiaron en su trabajo. Sin embargo, su objetivo siempre fue claro: construir su propio camino.
Hoy, ese camino la encuentra trabajando de manera independiente, llevando su servicio directamente a los hogares. Una modalidad que, lejos de simplificar la tarea, implica nuevos desafíos.
TRABAJAR A DOMICILIO: PACIENCIA Y ADAPTACIÓN
Lejos del entorno controlado de una veterinaria, cada visita es diferente. Los tiempos no dependen solo de la profesional, sino del comportamiento de cada mascota.
“No es lo mismo. En la casa el perrito está con su dueño, a veces se pone nervioso o busca contención. Todo depende de él”, explicó.
Algunos trabajos pueden extenderse hasta más de dos horas, especialmente cuando se trata de animales mayores o con mucho pelo. En esos casos, la clave es el respeto por los tiempos del animal.
🐶 “Yo tengo que adaptarme a ellos, darles su espacio, su descanso. No es un simple baño”, afirmó.
Además, destacó que la presencia del dueño puede ser tanto una ayuda como un desafío, pero siempre busca generar confianza para que la mascota se sienta segura.
CONCIENCIA Y CUIDADO ANIMAL EN CRECIMIENTO
Anabel también remarcó un cambio positivo en la sociedad: cada vez más personas comprenden la importancia del cuidado regular de sus mascotas.
“El perrito necesita peluquería cada mes o cada 15 días. Hoy la gente está más consciente de eso”, señaló.
Incluso, recomendó comenzar desde temprana edad:
A partir de los 4 meses, para que los animales se acostumbren a los ruidos y al contacto con las herramientas.
UNA VOCACIÓN QUE SE SIENTE
El cariño de sus clientes y el reconocimiento constante son el motor que la impulsa a seguir.
“Se nota cuando uno trabaja con amor. Eso me lo dicen siempre y es lo que más me llena”, expresó emocionada.
En cada historia, en cada testimonio, queda claro que detrás de cada mascota bien cuidada hay horas de trabajo, paciencia y, sobre todo, un compromiso genuino con el bienestar animal. Una labor silenciosa, pero esencial, que profesionales como Anabel llevan adelante todos los días.





