El sacerdote Ramón “Monchi” Tenti llevó las reliquias, imágenes oficiales y materiales de devoción de Santa Mama Antula a comunidades colombianas, en una experiencia misionera que permitió acercar la historia y el legado de la primera santa argentina a personas de otras culturas. Durante una entrevista radial, el religioso contó cómo fue recibida la figura de la santa santiagueña y reflexionó sobre los aprendizajes que deja el encuentro con comunidades atravesadas por realidades sociales diferentes.
El padre Tenti relató que la recepción fue muy positiva y estuvo acompañada por expresiones de la cultura local. Según contó, al llegar, los integrantes de la comunidad los recibieron con bailes típicos colombianos, protagonizados por niños y jóvenes. Allí quedaron imágenes de Mama Antula, estampitas y material para rezar la novena, con el compromiso de mantener viva la devoción.
“Dejaron la imagen, dejaron la novena, estampitas, y dos personas que se van a encargar todos los siete de cada mes de rezarle a Dios a través de Mama Antula”, explicó. Además, adelantó que el 7 de marzo se realizaría una pequeña celebración en honor a la santa, como parte de la continuidad de esta práctica religiosa.
Para el sacerdote, la experiencia misionera va mucho más allá de llevar un mensaje religioso. Con años de trabajo en comunidades de distintos países, sostuvo que el contacto con otras culturas transforma también a quien lleva adelante la misión.
“Uno siempre piensa que es el que va a dar o el que va a evangelizar. Y, en realidad, la experiencia te enseña que es uno el que se evangeliza, es uno el que aprende”, reflexionó. En ese sentido, señaló que compartir con comunidades que viven en contextos de exclusión social permite revisar las propias perspectivas y comprender otras formas de relacionarse con la vida, la naturaleza y los bienes materiales.
Durante la entrevista, Tenti recordó experiencias vividas en el Amazonas y en comunidades afrodescendientes de Colombia, donde observó formas de vida muy diferentes a las de la sociedad occidental. Mencionó, por ejemplo, a familias que cultivan únicamente la tierra necesaria para vivir y a poblaciones que, pese a las dificultades para acceder al agua potable, mantienen expresiones cotidianas de alegría, música y solidaridad.
Estas vivencias, explicó, le permitieron comprender que la tarea pastoral no consiste solamente en transmitir la fe, sino también en aprender de quienes reciben a los misioneros.
En ese camino, la figura de Mama Antula continúa trascendiendo las fronteras de Santiago del Estero y de la Argentina. Tenti destacó que la devoción por la santa se extiende a diferentes lugares y que son los propios fieles quienes llevan sus imágenes y comparten su historia.
“La Mama Antula se lleva sola”, expresó el sacerdote al referirse al crecimiento de la devoción y al impulso de los creyentes que la acercan a nuevas comunidades.
El viaje a Colombia se convirtió así en una oportunidad para compartir la espiritualidad de Mama Antula y, al mismo tiempo, fortalecer los vínculos entre culturas a través de la fe. Una experiencia que reafirma la dimensión misionera de su legado y el alcance de una figura religiosa nacida en Santiago del Estero que hoy despierta devoción más allá de las fronteras argentinas.




