El licenciado en Administración Andrés Ramírez analizó la situación económica, marcada por la contracción del entramado empresarial, las dificultades de distintos sectores productivos y una inflación del 1,9% en septiembre de 2026.
La evolución del empleo formal y la situación de las empresas argentinas reflejan un escenario de dificultades para el entramado productivo. Según los datos estadísticos mencionados, el país pasó de registrar 512.357 empresas con trabajadores en relación de dependencia en noviembre de 2023 a 480.067 en julio de 2026. Esto representa una disminución neta de 32.290 unidades empleadoras.
El tema fue abordado durante un análisis económico con la participación del licenciado en Administración Andrés Ramírez, en el que se puso el foco en la evolución de las empresas, los sectores más afectados por la contracción y el impacto del contexto económico sobre la actividad.
La serie histórica muestra que la cantidad de empleadores formales atravesó distintas etapas durante la última década. Entre 2016 y 2019, el número de empresas disminuyó en un contexto de estancamiento y recesión. Posteriormente, la pandemia de COVID-19 profundizó las dificultades: en febrero de 2020 se contabilizaban 508.187 firmas activas, mientras que en septiembre de 2021 el registro había descendido a 486.782.
Tras la reapertura económica, el número de empresas se recuperó parcialmente y llegó a 512.357 en noviembre de 2023. Sin embargo, desde entonces volvió a registrarse una tendencia descendente, que llevó el indicador a 489.749 empresas en diciembre de 2025 y a 480.067 en julio de 2026.
Cabe aclarar que una baja en los registros de empleadores no implica necesariamente la quiebra o el cierre definitivo de un negocio, ya que también puede responder a reorganizaciones societarias, cambios fiscales o modificaciones en las modalidades de contratación. No obstante, la evolución del indicador permite observar las transformaciones del universo de empresas que mantienen trabajadores registrados.
Los sectores más afectados
La contracción no impactó de la misma manera en todas las actividades económicas. Entre los sectores señalados como más afectados aparecen el transporte y almacenamiento, las actividades inmobiliarias, la construcción, la industria manufacturera y el comercio.
De acuerdo con las cifras aportadas, el transporte y almacenamiento registró una caída superior al 16% en su cantidad de empresas formales, mientras que las actividades inmobiliarias retrocedieron un 12,79%. En la construcción, la disminución alcanzó el 9,5%, en un contexto marcado por las dificultades de la obra pública y el freno de proyectos privados.
La industria manufacturera también atravesó un escenario complejo, con una reducción interanual del 4,5% en la cantidad de establecimientos, según el relevamiento citado. En tanto, el comercio registró una caída del 3,5%, con consecuencias para pequeñas y medianas empresas y locales vinculados al consumo interno.
El alojamiento y la gastronomía, por su parte, continúan expuestos a fluctuaciones de la actividad y a las variaciones propias de la demanda.
Un escenario desigual entre las provincias
La evolución territorial también muestra diferencias. Según los datos proporcionados, 23 de las 24 jurisdicciones del país registraron una reducción en la cantidad de empresas formales.
La Rioja aparece entre las provincias más afectadas, con una contracción cercana al 19,7% desde fines de 2023. Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, por su peso en la estructura productiva nacional, concentran una parte importante de las bajas en términos absolutos.
Neuquén constituye la excepción mencionada en el relevamiento, con un saldo positivo asociado al dinamismo de la actividad hidrocarburífera y las inversiones vinculadas con Vaca Muerta.
Estas diferencias reflejan que el impacto del contexto económico depende, entre otros factores, de la estructura productiva de cada región y de su exposición a las actividades que atraviesan mayores dificultades.
La inflación de septiembre llegó al 1,9%
En paralelo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre de 2026 registró una suba mensual del 1,9%, de acuerdo con los datos incluidos en el informe. La variación interanual alcanzó el 33,4%, mientras que el acumulado de los primeros nueve meses del año llegó al 23,6%.
La inflación núcleo se ubicó en el 1,7%, mientras que los precios estacionales aumentaron un 2,9% y los regulados, un 2,3%.
Entre las divisiones con mayores incrementos se destacaron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 3,1%, y educación, con el 3%. En el otro extremo, restaurantes y hoteles registraron un aumento del 1,1%, mientras que prendas de vestir y calzado avanzaron un 1,4%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2% y se ubicaron entre los rubros de mayor incidencia en la inflación de la mayoría de las regiones.
La evolución de los precios y la reducción de la cantidad de empleadores formales constituyen dos indicadores relevantes para analizar el escenario económico. En este contexto, la situación de las empresas, la continuidad de los puestos de trabajo registrados y las dificultades de los sectores productivos permanecen entre los principales aspectos a observar.




