En diálogo con Mañana Fantástica, el médico psiquiatra Gastón Noriega analizó la situación actual de la salud mental en adolescentes y jóvenes, y expresó su preocupación por el crecimiento de los trastornos emocionales y el aumento de los suicidios en este grupo etario.

Consultado sobre si los jóvenes están peor que generaciones anteriores, Noriega fue contundente: “Sí, creo que sí. Creo que las estadísticas, los datos duros afirman esto. Hay un cambio importante en los problemas de salud mental”.
Como ejemplo, mencionó que décadas atrás las tasas más altas de suicidio se registraban entre adultos mayores, mientras que desde hace aproximadamente 15 o 20 años los mayores índices corresponden a adolescentes y adultos jóvenes.
“Lo cual es bastante preocupante, sobre todo en Latinoamérica. En otros lugares del mundo la cantidad de suicidios ha disminuido. No es lo que pasa en Argentina ni en Latinoamérica”, afirmó.
El especialista explicó que las causas son múltiples y están relacionadas con transformaciones sociales profundas. Entre ellas destacó la exposición constante a la tecnología, las redes sociales y las comparaciones permanentes con otros.
“Los jóvenes están en contacto con toda la tecnología, con todos los medios y con todas las noticias. Hay muchas comparaciones en las redes sociales. Se ve todo el tiempo lo que no tienen, lo que les falta”, señaló.
A esto sumó la falta de contención familiar que, según indicó, muchas veces se produce por las exigencias laborales de los padres.
“Muchas veces no estamos encima de nuestros hijos, no sabemos en qué están. Después, cuando vemos que la situación está grave, es cuando queremos accionar y hacer algo por ellos”, sostuvo.
El suicidio como señal de alarma
Para Noriega, el aumento de los suicidios es uno de los indicadores más preocupantes de la crisis de salud mental.
“El suicidio es un embudo donde terminan muchos problemas de salud mental. Tenemos que tratar de evitarlo buscando que los jóvenes se sientan mejor”, explicó.
En ese sentido, destacó la importancia de promover el bienestar emocional y fortalecer los vínculos de confianza.
“Tenemos que buscar la contención emocional de los jóvenes, hablar con ellos, ganar su confianza para que nos cuenten qué les está pasando y de esa forma poder darles una mano”, afirmó.
Señales que no deben ignorarse
El psiquiatra señaló que existen cambios de conducta que pueden advertir sobre un problema de salud mental y que no deben pasar desapercibidos.
“El aislamiento, que estén menos comunicativos de lo habitual, que no quieran hacer nada, que abandonen actividades recreativas, deportivas, escolares o laborales son cuestiones que deberían prender una alarma”, indicó.
Asimismo, remarcó que trastornos como la ansiedad, la depresión o los problemas de personalidad tienen mejores posibilidades de recuperación cuando son detectados y tratados tempranamente.
“Los jóvenes necesitan pedir ayuda lo antes posible, pero también los adultos responsables debemos pedir ayuda cuando no sabemos cómo actuar”, expresó.
La importancia de hablar y pedir ayuda
Durante la entrevista, Noriega subrayó que muchas familias tienden a negar los problemas de salud mental por miedo o desconocimiento.
“Muchas veces uno niega el problema porque piensa: ‘A mí no me puede pasar’ o ‘No le puede pasar a mi familia’. Pero realmente pasa y es algo muy frecuente”, aseguró.
En ese sentido, citó una estadística internacional que indica que uno de cada cinco adolescentes escolarizados presenta algún problema de salud mental.
“Tenemos que mejorar nuestra capacidad para detectar estas situaciones en la escuela, en el trabajo, en los deportes, en los clubes y en las iglesias. Todos tenemos que estar atentos”, remarcó.
Qué hacer cuando un joven expresa que no quiere vivir
Noriega también se refirió a una de las situaciones más delicadas: cuando un adolescente manifiesta deseos de morir o expresa que no tiene ganas de seguir viviendo.
“Está muy bueno que lo pueda decir, que lo pueda exteriorizar. El problema es cuando no tiene con quién hablar”, afirmó.
Ante este tipo de expresiones, recomendó escuchar, contener y buscar ayuda profesional de manera inmediata.
“La persona que lo escucha podría ayudarlo, conectarlo con un equipo de salud mental o hablar con un adulto que pueda dar una mano. Así la contención se vuelve mucho más efectiva”, explicó.
Además, insistió en que la intervención temprana es clave.
“Hoy es el mejor día para tratar este tipo de situaciones. Mañana es un poco peor y pasado mañana también. Hoy podemos ayudar a que esa persona se sienta mejor”, sostuvo.
Finalmente, recomendó profundizar el diálogo para comprender qué hay detrás del sufrimiento emocional.
“Si te dice que no quiere seguir viviendo, la siguiente pregunta es por qué. Cuando uno se gana la confianza del joven, puede aparecer la verdadera causa del problema: consumo de drogas, abusos, violencia, frustraciones o dificultades en la escuela o la facultad. Ahí encontramos la punta del ovillo para poder ayudar”, concluyó.

