En diálogo con Interior Santiagueño, Vanina, Jose y Luján Pérez Magri compartieron la historia y los desafíos de Apícola Las Tres Reinas, un emprendimiento familiar que nació hace 25 años en Beltrán, departamento Robles, y que hoy es un ejemplo de trabajo colectivo y perseverancia.

“Nos criamos prácticamente en los apiarios. Este proyecto comenzó con nuestros padres, que recibieron sus primeras colmenas gracias a amigos y vecinos, y desde entonces no hemos parado de crecer”, relataron.
Actualmente, la familia cuenta con cuatro apiarios distribuidos en distintas zonas cercanos a Beltrán, que requieren visitas semanales para su cuidado y control. El proceso de producción de la miel, explicaron, se divide en dos etapas: la extracción en campo y el trabajo en sala, donde se realiza el desoperculado de los cuadros y la centrifugación que permite obtener una miel pura y auténtica.
Luján, destacó que la apicultura no solo es un sustento económico, sino también un espacio de aprendizaje y formación. Por su parte, Jose, subrayó que su aporte está enfocado en la optimización de procesos y mejora en la calidad de los productos.
Las hermanas remarcaron que, a pesar de las dificultades económicas y las complicaciones que generó la pandemia, el emprendimiento sigue en pie gracias al esfuerzo familiar y al deseo de continuar la tradición.
Finalmente, presentaron sus productos bajo la marca Apícola Las Tres Reinas, con miel multifloral cosechada en la región. “Para nosotros, la multifloral es la mejor, porque combina muchísimas floraciones y conserva la esencia”, indicaron.
Con identidad, compromiso y pasión, las hermanas Pérez Magri llevan adelante un emprendimiento que combina herencia familiar, innovación y amor por la tierra.