La combinaciĂłn de altas temperaturas, sequĂa y vientos intensos mantuvieron en alerta a la zona de la cordillera. MĂĄs de 400 brigadistas y medios aĂ©reos de todo el paĂs y de Chile trabajaron para contener las llamas.

La localidad de El Hoyo y las zonas aledañas, en la provincia de Chubut, atravesaron una semana marcada por una ola de calor extrema que agrava el escenario de los incendios forestales. La falta de lluvias, sumada a temperaturas en ascenso y vientos intensos, generĂł condiciones crĂticas para los equipos de emergencia que intentaron frenar el avance de las llamas.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, se espera una semana sin precipitaciones en la región cordillerana. En El Hoyo, las temperaturas måximas no descenderån de los 28 grados y alcanzarån su punto mås elevado este jueves, cuando se prevé una måxima de 34 °C. Este contexto climåtico funciona como un combustible natural para los focos activos, que ya consumieron miles de hectåreas de bosque nativo.
Ante la gravedad de la situaciĂłn, el gobernador Ignacio Torres anunciĂł un fuerte refuerzo del operativo en terreno. Actualmente, mĂĄs de 400 brigadistas trabajan de manera coordinada para contener el fuego. El despliegue incluye personal de la AdministraciĂłn de Parques Nacionales, brigadas provinciales, bomberos voluntarios y equipos enviados desde otros puntos del paĂs, como el Parque Nacional Los Glaciares.
El combate aĂ©reo tambiĂ©n fue intensificado. En el Parque Nacional Los Alerces operaron 14 medios aĂ©reos, mientras que otros cinco se encontaron activos en la zona de Puerto Patriada. A este esfuerzo se sumĂł la cooperaciĂłn internacional de Chile, a travĂ©s de la CorporaciĂłn Nacional Forestal (CONAF), que aportĂł aviones hidrantes y helicĂłpteros destinados a trabajar en sectores de difĂcil acceso.
Ăreas de alto valor ambiental en riesgo
El avance del fuego ya provocĂł daños significativos en zonas de alto valor ambiental. Entre las ĂĄreas mĂĄs afectadas se encuentran el valle del arroyo Planicie, los cañadones de El Trueno y BahĂa Las Percas, donde los bosques nativos sufrieron impactos severos.
Las autoridades mantuvieron como prioridad la protecciĂłn de las poblaciones locales y de los bienes de las familias que, en muchos casos, debieron autoevacuarse por la cercanĂa de las llamas. Desde el comando unificado âintegrado por NaciĂłn, Provincia y organismos federalesâ se utilizaron drones y aviones observadores equipados con cĂĄmaras 360°, que permitieron monitorear en tiempo real el comportamiento del fuego y anticipar posibles desbordes hacia zonas habitadas.
