Mientras se espera que el Senado trate la Ley de Emergencia en Discapacidad, los hogares deben gastar de su bolsillo para garantizar el cuidado de sus seres queridos.
Medicamentos, insumos, terapias, traslados, amparos judiciales… La lista de costos que afrontan las personas con discapacidad es infinita. Mientras se aguarda por el tratamiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad en el Senado, la salud no puede esperar y las familias deben gastar de su bolsillo para garantizar el cuidado de sus seres queridos.
Aun con cobertura de obras sociales o prepagas, los costos de tener una persona con discapacidad a cargo son altos. Autorizaciones que tardan meses, reintegros que no llegan y profesionales que piden sumas adicionales para seguir con los tratamientos son solo algunos ejemplos. Un botón gåstrico, por ejemplo, puede costar entre $400.000 y $500.000, y es un insumo esencial para la alimentación del paciente, que hay que reemplazar en el momento en que se rompe, sin demoras.
A eso, en muchos casos, se suman costos en abogados y cartas documento para hacer amparos con el fin de acceder a las coberturas que la persona necesita y que, muchas veces, se niegan o demoran.
Las familias que tienen hijos con discapacidad pueden solventar parcialmente los gastos con prestaciones pĂșblicas. Para la poblaciĂłn vulnerable, la alternativa es la AUH con discapacidad, de $356.545 mensuales.
Por su parte, los monotributistas y trabajadores en relaciĂłn de dependencia puede tramitar la asignaciĂłn familiar por hijo con discapacidad, cuyo valor general va desde los $79.598 a los $178.278 por mes, segĂșn el ingreso del grupo familiar.
Los mayores de 18 años, por su parte, pueden tramitar la pensiĂłn no contributiva por invalidez laboral, que equivale al 70% de una jubilaciĂłn mĂnima. Hoy, el monto es de $213.306,75 y el Gobierno estĂĄ en pleno proceso de auditorĂas sobre las prestaciones ya otorgadas.
Familias que trabajan de hacer trĂĄmites
Marcela Franchini es abogada y mamĂĄ de Trini, que tiene 12 años y parĂĄlisis cerebral. âEstos chicos usan silla de ruedas, pañales, botĂłn gĂĄstrico para alimentarse, algunos tienen traqueotomĂa y presentan una variedad de temas clĂnicos: convulsiones, problemas respiratorios, entre otrosâ, cuenta en diĂĄlogo con TN.
âLa mayor parte del mes, trabajo de secretaria de Trini y, ademĂĄs, soy su abogada. Pido las Ăłrdenes a la doctora, los insumos para el botĂłn gĂĄstrico, los pañales, los refuerzos y zaleas. Paso todo a la prepaga, que siempre va cambiando los procesos y nada se logra sin mandar dos o tres mailsâ, explica Franchini.
En el caso de chicos y chicas grandes, los pañales son un problema porque necesitan la lĂnea juvenil, que solo se consigue en pañaleras. Franchini cuenta que las 180 unidades mensuales que la prepaga le cubra a Trini no alcanzan, y que cada bolsa de 40 pañales cuesta $23.000.
Aunque tiene prepaga, Trini nunca recibiĂł el palo de suero que se usa para colgar el alimento que le pasan por el botĂłn gĂĄstrico. âEn Alemania hay una empresa que hace un portasuero telescĂłpico portĂĄtil. Cuando conozco alguien que va a Europa, le pido que lo reciba y me lo traiga a la Argentinaâ, dice.
Y agrega: âLa plataforma para subir la silla de ruedas a la camioneta, la conseguĂ con un amparo. Hay dos medicamentos que no me autorizan y otro que me reintegran con mucha demoraâ.
La historia de Marina Cledis es similar. Ella es la mamĂĄ de MĂĄxima, que tiene 4 años y una enfermedad genĂ©tica poco frecuente, surgida por la mutaciĂłn del gen Cask, que hace que la persona no genere la proteĂna de ese nombre. Eso deriva en cuadros clĂnicos variados.
âMĂĄxima tiene casi todas las caracterĂsticas: microcefalia, es decir, el cerebelo mĂĄs chiquito; hipoplasia de nervios Ăłpticos, por lo que tiene comprometida la vista; epilepsia; trastornos de sueño y alimentaciĂłn; no regula bien la temperatura corporal; no habla ni caminaâ, explica Cledis, que junto con otra mamĂĄ creĂł la FundaciĂłn Cask Latam, de la que es directora, donde buscan compartir informaciĂłn sobre esta condiciĂłn.
Aunque tiene una prepaga, la mamĂĄ de MĂĄxima asegura que pasa buena parte del dĂa dedicada a la gestiĂłn de las prestaciones. âCumplen, pero hay que estar muy encima. Todos los dĂas hablo por telĂ©fono o mail. Ya hice dos recursos de amparo, que no fueron baratos, pero donde tratamos de poner la mayor cantidad posible de reclamosâ, recuerda.
âDe todos modos, me hicieron recortes que no pude revertir, como la reducciĂłn de la carga horaria de algunas terapias. Y reciĂ©n este mes me empezaron a pagar el acompañante terapĂ©utico en el jardĂn y en casa, que tiene un costo de alrededor de un millĂłn de pesos por mesâ, señala.
Resignar terapias (y calidad de vida)
Entre tantos costos a solventar, las familias terminan por dar de baja algunas terapias que, si bien pueden mejorar la calidad de vida de sus hijos, resultan muy caras para mantener en el tiempo.
âTrini ya no hace terapia en el agua. TenĂamos que pagar un plus porque la prepaga cubrĂa una suma muy bajaâ, ejemplifica Franchini.
En la misma lĂnea, Cledis comenta: âMĂĄxima hacĂa unas sesiones intensivas de kinesiologĂa, que le venĂan muy bien. Este año ya no las estĂĄ haciendo porque el costo era de $800.000âł.
El atraso del nomenclador
La cobertura de las prestaciones por discapacidad en la Argentina se rige por un nomenclador oficial que quedĂł desactualizado. Los aumentos que otorgĂł el Gobierno en 2024 fueron de 99,1%, frente a una inflaciĂłn de 117,8%. En lo que va de 2025 no hubo ningĂșn ajuste, aunque el Ăndice de precios al consumidor acumuló 13,3% hasta mayo.
Por caso, las sesiones de fonoaudiologĂa (para lenguaje o problemas de degluciĂłn), kinesiologĂa, terapia ocupacional o psicologĂa tienen un precio de $12.370 en el listado oficial, mientras que el valor de mercado estĂĄ entre $30.000 y $40.000.
Ante ese panorama, aparece el pedido de coseguros o adicionales, los anticipos de los reintegros por parte de las familias u otras estrategias para reducir el servicio y asà maximizar el magro arancel. La actualización del nomenclador es uno de los principales reclamos de los profesionales y familias que estån movilizåndose para que se declare la emergencia en discapacidad.
El transporte a las terapias es otro de los gastos que muchas veces afrontan las familias. âYo vivo en Bella Vista y puse un auto de mi confianza para que MĂĄxima vaya a las terapias con la enfermera. Hoy en dĂa, va en ese transporte que, por orden judicial, la prepaga deberĂa cubrir. Sin embargo, siempre me dicen que falta algĂșn papel para completar la autorizaciĂłnâ, describe Cledis.
Al requerir el transporte, las prepagas y obras sociales derivan a los afiliados a empresas de traslado que ya no tienen cupos o no quieren tomar nuevos pacientes porque los montos que les pagan tambiĂ©n estĂĄn atrasados. El valor por kilĂłmetro segĂșn el nomenclador es de $541,76, en vehĂculos que muchas veces estĂĄn adaptados para esta poblaciĂłn. Para tener una referencia, la misma distancia valdrĂa $960 en un taxi de la Ciudad de Buenos Aires.
La vĂa judicial
Cuando los llamados y los mails no alcanzan, los representantes de las personas con discapacidad tienen que recurrir a la vĂa judicial mediante recursos de amparo para conseguir la cobertura y evitar el desgaste de hacer reclamos diarios.
Juan Cruz San MartĂn Macia, abogado especializado en discapacidad, cuenta a TN que la solicitud de honorarios adicionales por parte de los terapeutas es uno de los problemas que mĂĄs aumentĂł en este año, debido a la desactualizaciĂłn del nomenclador.
âDonde mĂĄs aparece es en el servicio de acompañante terapĂ©utico, que no estĂĄ en el nomenclador. Los centros categorizados usan el mĂłdulo de âmaestra de integraciĂłnâ y les pagan como âmaestra de apoyoâ unos $307.000 por 4 o 5 horas por dĂa. Muchas veces, las familias terminan poniendo otros $300.000 de su bolsillo para retener al profesional”, explica, y resalta que el pedido de recomposiciĂłn de los valores del nomenclador es de 73%.
Sobre los pasos para hacer un amparo en salud, San MartĂn Macia enumera:
- Se presenta el presupuesto y la orden mĂ©dica en la obra social o prepaga. Hay que esperar 10 dĂas. Si hay un rechazo total, parcial o falta de respuesta, se manda una carta documento en la que se vuelve a pedir todo.
- Si la rechazan total o parcialmente o no la contestan, se procede con el amparo.
- El amparo tiene un Ătem que es una medida cautelar. AllĂ, se le pide al juez que, dado que el proceso puede ser largo, autorice preventivamente las prestaciones porque de lo contrario el daño puede ser irreparable. En general, la medida cautelar sale en 15 o 20 dĂas, aunque la sentencia definitiva puede tardar dos años. Con la cautelar alcanza para obligar a la prestadora a efectuar la cobertura.
- Los honorarios y las costas, finalmente, los pagan los demandados. De todos modos, a veces se les pide a las familias que afronten algunos gastos de manera preventiva. Por otra parte, cuando se pide mås de una cosa en el amparo, es habitual que la familia enfrente un gasto de honorarios del abogado.
âEl costo hoy de un amparo en salud es de US$1300 y lo cobramos en cuotas, pero otros estudios pueden llegar a pedir hasta US$4000âł, detalla San MartĂn.
Costos invisibles
A mediados de 2023, el INDEC empezó a publicar el valor de la canasta de crianza, que tiene en cuenta los gastos en bienes y servicios asà como en el cuidado de los menores. La cifra funciona como referencia para el pago de la cuota alimentaria.
En mayo de 2025, el valor oscilaba entre los $410.000 y los $516.000 mensuales, segĂșn la edad de los chicos. El INDEC busca incluir en esos valores a todos los nenes y nenas, sin distinciĂłn de grupos poblacionales.
Sin embargo, Franchini considera que no tiene en cuenta los gastos extras que tienen las mamĂĄs y papĂĄs de menores con necesidades especiales. âLa canasta de crianza no incluye a la discapacidad. Por ejemplo, la canasta de un chico de 12 años no incluye los pañales, que en el caso de mi hija son necesariosâ, cierra.
