El corredor inmobiliario Carlos María Borges analizó la situación habitacional y económica que atraviesan distintos países europeos y planteó la posibilidad de que Argentina se convierta en una alternativa de inversión para ciudadanos extranjeros, especialmente españoles, ante las dificultades para acceder a una vivienda en su país.
Durante una entrevista en Mañana Fantástica, Borges compartió sus impresiones tras sus recientes viajes por Europa y sostuvo que el panorama actual presenta diferencias respecto de años anteriores. En su análisis, mencionó los elevados costos de alquiler y construcción, las dificultades para conseguir una vivienda y las tensiones sociales que, según señaló, afectan a países como España, Francia e Italia.
Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la problemática habitacional española. A partir de esa experiencia, advirtió sobre las consecuencias que puede generar la falta de acceso a una vivienda y consideró necesario observar con atención lo que sucede en Europa para anticipar posibles desafíos en Argentina.
“Tenemos al rededor de 4 millones de faltantes de vivienda, a pesar de las grandes diferencias que tenemos con los países de Europa. Pero cuidado, todo llega y si los político no ven esto con la mesura y tranquilidad necesaria vamos a sufrir las mismas consecuencias”, sentenció.
Argentina, una alternativa para los inversores europeos
Borges propuso explorar estrategias para atraer capital extranjero hacia el mercado inmobiliario argentino. “¿Por qué no le vendemos metros cuadrados a los españoles?”, planteó durante la entrevista, al comparar los valores de las propiedades en ambos países.
Según los números que mencionó, el metro cuadrado en Argentina se ubica aproximadamente entre los 1.500 y los 1.900 dólares, mientras que en España alcanzaría unos 2.300 euros. A partir de esa diferencia, ejemplificó que la compra de dos departamentos de 40 metros cuadrados en Argentina podría representar una inversión considerablemente más accesible que adquirir una propiedad de características similares en el mercado español.
El corredor también señaló que las dificultades para construir, los costos de los alquileres y las condiciones para obtener rentabilidad podrían impulsar a algunos inversores a considerar otros destinos. En ese escenario, sostuvo que Argentina podría aprovechar sus oportunidades mediante redes de contacto internacionales y mecanismos contractuales adecuados.
El costo de la vivienda en Europa
Durante el diálogo, Borges describió las dificultades que enfrentan numerosos trabajadores europeos para afrontar los gastos de vivienda. Como referencia, mencionó ingresos mensuales de entre 1.200 y 1.700 euros y alquileres cercanos a los 700 euros, una relación que, según explicó, obliga a muchas personas a ajustar sus gastos.
También indicó que compartir viviendas y alimentos se ha convertido en una alternativa para reducir costos. En ese contexto, recordó que durante sus viajes encontró a numerosos argentinos y ciudadanos de otros países latinoamericanos trabajando en España, Italia y Francia.
Una advertencia para el mercado argentino
Más allá de las posibilidades de inversión, Borges consideró que la problemática europea debe ser observada por los responsables de diseñar políticas públicas en Argentina. A su entender, las dificultades habitacionales pueden agravarse cuando no se abordan con anticipación.
En ese sentido, remarcó la importancia de analizar el acceso a la vivienda, las condiciones para invertir y el papel de la construcción en la generación de empleo y el movimiento de la economía.
La propuesta de atraer compradores españoles abre un interrogante para el sector inmobiliario nacional: ¿puede Argentina transformar las dificultades habitacionales de Europa en una oportunidad para captar inversiones y dinamizar su mercado de propiedades?




