La violencia contra las mujeres continúa siendo una problemática alarmante en Santiago del Estero. Según el recuento mencionado por la abogada Claudia Pallares, la provincia registra diez femicidios en los primeros diez meses del año, una cifra que vuelve a poner en discusión la eficacia de las estrategias de prevención y la responsabilidad de la sociedad frente a las situaciones de violencia de género.

Durante una entrevista, Pallares expresó su preocupación por la reiteración de estos hechos y recordó que el femicidio constituye la forma más extrema de violencia contra las mujeres. Aclaró, además, que la contabilización de los casos puede variar de acuerdo con los criterios utilizados para determinar su calificación.

La letrada sostuvo que, más allá de las estadísticas, resulta fundamental reflexionar sobre los comportamientos que se producen en las relaciones de pareja y que, en muchas ocasiones, son minimizados hasta que la violencia alcanza consecuencias irreparables.

Las señales de alerta y el rol de los vecinos

Pallares cuestionó que, pese a la existencia de oficinas de género, juzgados especializados y organismos destinados a prevenir la violencia, los femicidios continúen ocurriendo. En ese contexto, consideró que la información y la concientización son herramientas fundamentales para detectar situaciones de riesgo de manera temprana.

“Es importante estar atenta a las alertas, a las señales, al primer indicio de violencia”, remarcó la abogada, al hacer hincapié en la necesidad de actuar antes de que las agresiones escalen.

Asimismo, puso el foco en el papel de los vecinos y de las personas que pueden advertir episodios de maltrato. Como ejemplo, mencionó que, según trascendió sobre el caso más reciente al que se refirió durante la entrevista, un vecino habría escuchado agresiones sin que se produjera una intervención o una denuncia oportuna.

“Pareciera que si no nos pasa de cerca o si no nos pasa a un familiar no nos importa”, manifestó Pallares, quien expresó su enojo frente a la indiferencia social y pidió asumir la violencia de género como un problema que involucra a toda la comunidad.

“Llegamos tarde”: un llamado a reforzar la prevención

Al ser consultada sobre posibles fallas en los mecanismos de prevención y protección de las víctimas, la abogada insistió en que todavía falta información y concientización para reconocer la gravedad de determinadas conductas.

“Llegamos tarde”, sostuvo, al considerar que la sociedad debe involucrarse más activamente en la detección de situaciones violentas y comprender que la prevención no es una responsabilidad exclusiva de las instituciones.

También señaló la necesidad de fortalecer el compromiso ciudadano para advertir y denunciar los episodios de violencia contra las mujeres, de manera que las situaciones de riesgo no pasen inadvertidas hasta que sea demasiado tarde.

Parejas y exparejas, en la mayoría de los casos

Al repasar los diez hechos mencionados durante la entrevista, Pallares indicó que las víctimas pertenecen a distintas edades y que, en la mayoría de los casos, los femicidios fueron cometidos por parejas o exparejas de las mujeres asesinadas.

La abogada también advirtió sobre otro dato preocupante de su recuento: en tres de los diez casos, el agresor se habría suicidado después de cometer el femicidio.

Estas situaciones, señaló, reflejan la gravedad de la violencia que puede desarrollarse dentro de los vínculos afectivos y la importancia de no minimizar las primeras manifestaciones de maltrato.

Una problemática que exige compromiso colectivo

Las declaraciones de Claudia Pallares vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de fortalecer la prevención de la violencia de género en Santiago del Estero. Para la letrada, reconocer las señales de alerta, brindar información y promover la intervención responsable de la comunidad son aspectos esenciales para evitar nuevos hechos.

Frente a los diez femicidios mencionados en diez meses, el llamado apunta a que la sociedad deje de considerar estas situaciones como problemas ajenos y asuma un papel activo en la prevención, el acompañamiento y la denuncia de la violencia contra las mujeres.

La abogada Claudia Pallares realizó un repaso de los diez femicidios registrados en Santiago del Estero en lo que va de 2026 y destacó la importancia de recordar a cada una de las víctimas. Según señaló, tres de los casos ocurrieron en febrero, una cifra que ya había generado preocupación al comienzo del año. Sin embargo, al llegar a octubre, el número ascendió a diez, lo que vuelve a poner en evidencia la gravedad de la violencia contra las mujeres en la provincia.

Durante su intervención, Pallares mencionó a Ramona Medina, de 65 años, cuyo principal sospechoso sería su pareja (Termas de Río Hondo); Thania Santillán, una mujer del departamento Moreno, de la localidad de Las Tinajas; y a María Chazarreta, de 30 años, oriunda de Aibe, quien habría sido asesinada por su expareja, que posteriormente se quitó la vida. También recordó a Florencia Florinda Albornoz, del departamento Copo, y a Edith Pérez, de Colonia Dora, en cuyos casos, según el recuento presentado, los femicidios también fueron seguidos por el suicidio de los agresores.

La letrada incluyó además a Patricia Ibáñez, Marita Gallardo, Alicia Balderrama, de 35 años, una niña de 10 años del departamento Río Hondo y Karen García, oriunda de Villa del Carmen, en la ciudad Capital.

Al referirse a Marita Gallardo, Pallares recordó que la mujer atravesaba una prolongada historia de violencia, había sido internada fuera de la provincia y posteriormente trasladada a Santiago del Estero. Según explicó, el caso fue considerado femicidio luego de que la víctima falleciera tras permanecer durante aproximadamente tres meses en esa situación.

“8 fueron en manos de su pareja o expareja, 8 ocurrieron en localidades del interior y 3 fueron femicidios seguidos de suicidio”.

Más allá del repaso de los hechos, la abogada planteó una reflexión sobre las razones que llevan a algunos hombres a asesinar a sus parejas o exparejas, especialmente cuando ellas deciden poner fin a una relación. En ese sentido, sostuvo que, en determinados casos, la violencia extrema aparece vinculada con la pérdida del control y del dominio que el agresor pretende ejercer sobre la mujer.

Pallares cuestionó la concepción de las mujeres como objetos o posesiones y advirtió sobre las consecuencias de las relaciones basadas en la dominación. También planteó el interrogante sobre cómo un hombre puede llegar a asesinar a la madre de sus hijos y señaló que detrás de estos hechos persiste una idea de propiedad sobre el cuerpo y la vida de las mujeres.

Finalmente, remarcó que es necesario trabajar sobre estas conductas y promover una transformación social que permita cuestionar las relaciones de poder, reconocer las señales de violencia y prevenir nuevos femicidios. Para la abogada, recordar a las diez víctimas no debe ser solamente un ejercicio de memoria, sino también una oportunidad para reflexionar sobre una problemática que compromete a toda la sociedad santiagueña.