En el marco de una campaña de concientización sobre la prevención de quemaduras infantiles Carlos Borges y la responsable del Servicio de Quemaduras del CEPSI, Dra. Fanny Rondón Torres, advirtieron sobre la gravedad de esta problemática y remarcaron que la mayoría de los casos pueden evitarse mediante la educación y la prevención.

Durante una entrevista, la especialista explicó que las quemaduras “no son accidentes, sino el trauma más severo que puede sufrir un ser humano”, y aseguró que sus consecuencias afectan no solo al niño, sino también a toda la familia.
“Cuando se quema un niño, se quema toda la familia. No se trata solamente de una herida, sino de una lesión traumática severa que provoca una respuesta inflamatoria en todo el organismo y también un importante trauma psicológico”, sostuvo.
La médica recordó que desde noviembre de 2025 el Ministerio de Salud, el CEPSI y el Rotary Club Santiago del Estero llevan adelante una campaña de capacitación destinada a docentes, maestras jardineras, padres, enfermeros, agentes sanitarios y educadores para la salud, con el objetivo de reducir la cantidad de niños lesionados.
Según indicó, el 70% de las quemaduras infantiles pueden prevenirse, por lo que insistió en que la educación constituye la herramienta más eficaz para disminuir estos episodios.
Más de 250 niños atendidos en un año
Rondón Torres reveló que durante 2025 el Servicio de Quemaduras del CEPSI atendió 250 pacientes pediátricos con quemaduras, de los cuales el 70% requirió internación.
Además, precisó que la mayoría de los casos provienen del corredor sanitario este de la provincia, que comprende departamentos como Copo, Alberdi y Juan Felipe Ibarra.
En cuanto a las causas, señaló que el 90% de las quemaduras son provocadas por líquidos calientes, principalmente dentro del hogar y en la cocina, durante los horarios de desayuno, almuerzo, merienda o cena.
“La mayoría de los pacientes son menores de dos años. Son los más vulnerables porque su piel es mucho más delicada y una quemadura pequeña puede transformarse rápidamente en una lesión grave”, explicó.
También alertó que las zonas del cuerpo más afectadas son las manos, brazos, piernas, pies, cara y cuello, lesiones que pueden dejar secuelas permanentes si no reciben una atención adecuada desde el primer momento.
Qué hacer ante una quemadura y qué prácticas deben evitarse
En ese sentido, dvirtió que ningún remedio casero debe aplicarse sobre una quemadura.
“Las quemaduras son heridas estériles. Colocar huevo, pasta dental, manteca, aceites o cualquier otra sustancia solo contamina la lesión, aumenta el riesgo de infección y puede empeorar la evolución del paciente”, explicó.
La especialista indicó que la primera medida consiste en retirar el agente que provocó la quemadura. Si fue por agua caliente, se debe quitar la ropa suelta y retirar anillos, pulseras u otros elementos que puedan comprimir la zona cuando aparezca la inflamación. En caso de que la ropa haya quedado adherida a la piel, recomendó no intentar desprenderla.
Posteriormente, señaló que la parte afectada debe colocarse bajo un chorro de agua limpia, a temperatura ambiente, durante 20 minutos, ya que la evidencia científica demuestra que esa maniobra disminuye el daño producido por el calor.
“Si la quemadura compromete la cara, el cuello o la zona genital, en lugar de colocar al niño bajo el agua se debe utilizar un paño limpio humedecido durante el mismo tiempo”, detalló.
Luego de esa primera asistencia, recomendó cubrir la lesión con un paño limpio y trasladar al paciente al centro de salud más cercano o al CEPSI para su evaluación.
Cuándo acudir de urgencia al hospital
Rondón Torres explicó que existen situaciones que requieren atención médica inmediata.
Entre ellas mencionó las quemaduras circulares, es decir, aquellas que rodean completamente brazos, piernas, manos, cuello o torso, ya que la inflamación puede comprometer la circulación sanguínea y provocar lesiones graves.
También alertó sobre las quemaduras producidas en ambientes cerrados con presencia de fuego, debido al riesgo de lesión de las vías respiratorias por inhalación de humo.
“Esas situaciones representan una verdadera emergencia y requieren atención inmediata”, enfatizó.
Las secuelas van mucho más allá de la piel
La profesional advirtió que las quemaduras graves pueden dejar importantes secuelas físicas, funcionales, estéticas y psicológicas.
Según explicó, muchos niños pequeños que permanecieron internados en terapia intensiva sufrieron retrasos en el desarrollo del lenguaje y retrocesos en conductas ya adquiridas, como volver a utilizar pañales después de haber logrado el control de esfínteres.
En los niños en edad escolar y en los adolescentes también son frecuentes las consecuencias emocionales.
“He visto chicos que dejan de jugar, no quieren volver a la escuela, se aíslan de sus amigos, presentan cuadros depresivos, irritabilidad y un profundo impacto emocional producto del trauma vivido”, señaló.
A ello se suman las secuelas funcionales y estéticas que pueden afectar la movilidad de las extremidades y la calidad de vida si las lesiones no reciben un tratamiento oportuno.
La prevención, la mejor herramienta
Por su parte, Carlos Borges destacó la importancia de sostener este tipo de campañas de concientización, especialmente durante el invierno, cuando aumenta el uso de braseros, estufas y otros elementos para calefaccionar los hogares.
Además, remarcó que muchas familias desconocen las medidas básicas para prevenir estos episodios y consideró fundamental acercar información tanto a las ciudades como al interior de la provincia.
“Así como hablamos de seguridad vial o de la importancia de las vacunas, también debemos instalar la prevención de las quemaduras infantiles. Es una problemática que genera un enorme impacto en las familias y en el sistema de salud, pero que en gran parte puede evitarse”, afirmó.
Finalmente, la Dra. Rondón Torres recordó que la disminución de la natalidad convierte a cada niño en un recurso invaluable para el futuro de la sociedad.
“Hoy nacen menos niños que hace algunos años. Son quienes construirán el futuro de nuestra provincia y del país. Si sabemos que siete de cada diez quemaduras pueden prevenirse, debemos redoblar los esfuerzos para protegerlos”, concluyó.

