En una entrevista concedida a “Mañana Fantástica”, la docente e historiadora Fernanda Gil Lozano reflexionó sobre el vínculo entre la causa Malvinas y el fútbol argentino, tras el triunfo de la Selección frente a Inglaterra y el gesto de los jugadores de desplegar una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”.

La historiadora sostuvo que, aunque la guerra y el deporte pertenecen a planos diferentes, ambos ocupan un lugar central en la construcción de la identidad nacional. “Antes de levantar una copa hubo toda una generación de argentinos que peleó por la bandera en Malvinas. Cada vez que la Selección sale a la cancha en un Mundial, para millones de argentinos esas dos historias se encuentran”, expresó.
Gil Lozano remarcó que la Guerra de Malvinas, iniciada el 2 de abril de 1982 y finalizada el 14 de junio del mismo año, dejó un profundo dolor para el país con 649 soldados argentinos caídos en combate, además de las secuelas que padecieron numerosos excombatientes en los años posteriores.
En ese contexto, recordó el Mundial de México 1986, cuando Argentina enfrentó a Inglaterra apenas cuatro años después del conflicto bélico. “Aquel partido adquirió un significado muy especial. No fue una revancha militar ni política, sino un encuentro deportivo cargado de emociones para un país que todavía intentaba sanar las heridas de la dictadura y de la guerra”, explicó.
La historiadora destacó que muchos argentinos vivieron aquella victoria como una “reparación simbólica”, aunque aclaró que “el fútbol nunca puede borrar el dolor de Malvinas ni reemplazar el sacrificio de quienes combatieron”. En ese sentido, recordó que los propios veteranos han señalado en reiteradas oportunidades que una victoria deportiva jamás sustituye el valor de quienes defendieron la soberanía argentina.
Para Gil Lozano, el punto de encuentro entre ambas historias está representado por la bandera nacional. “Es la misma bandera que llevaron los soldados a las islas y la que abrazan los futbolistas cuando termina un partido. Es el mismo himno que emociona antes de un Mundial y en cada homenaje a los caídos”, afirmó.
También evocó la consagración de la Selección en el Mundial de Qatar 2022, al considerar que volvió a despertar un sentimiento de unidad pocas veces visto entre los argentinos. Según explicó, la presencia de banderas con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” durante los festejos no significó que el campeonato resolviera el conflicto, sino que ambos símbolos forman parte de un mismo sentimiento nacional.
En otro tramo de la entrevista, la historiadora destacó el papel del deporte en la construcción de la memoria colectiva. “Cuando un jugador besa el escudo o canta el himno con lágrimas en los ojos, millones de personas sienten que representan mucho más que un resultado deportivo; representan una historia, una cultura y un sentido de pertenencia”, sostuvo.
Asimismo, insistió en que el mejor homenaje a los veteranos no consiste en un reconocimiento ocasional, sino en mantener viva la memoria, conocer sus historias y transmitir a las nuevas generaciones lo ocurrido en 1982. En ese marco, recordó que la Argentina atravesó durante años un proceso de “desmalvinización”, que relegó la experiencia de muchos excombatientes.
Finalmente, Gil Lozano afirmó que la identidad de un país “se construye tanto con sus victorias como con sus heridas”. “No estamos comparando una guerra con un partido de fútbol. Estamos hablando de dos capítulos muy distintos de nuestra historia que despiertan sentimientos profundos: uno marcado por el sacrificio y el dolor; el otro, por la esperanza y la alegría. La celeste y blanca une generaciones, emociones e historias. Nos recuerda a quienes lucharon en Malvinas y también acompaña los sueños de cada Selección que representa al país”, concluyó.

