La donación de sangre en perros y gatos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un animal que atraviesa una emergencia. Sin embargo, en Santiago del Estero todavía no existe un banco de sangre veterinario, por lo que, cuando un paciente necesita una transfusión, los profesionales deben recurrir a la solidaridad de los tutores para encontrar un donante compatible.

Así lo explicó la médica veterinaria Dra. Rosana Jorge, durante una entrevista en el programa La Hora de las Mascotas, donde remarcó la necesidad de generar mayor conciencia sobre la hemodonación veterinaria.
Al igual que ocurre en la medicina humana, las transfusiones de sangre se han convertido en una herramienta fundamental de la medicina veterinaria para salvar la vida de perros y gatos que atraviesan situaciones críticas. Accidentes, cirugías complejas, enfermedades graves o trastornos de la coagulación son algunas de las circunstancias en las que una transfusión puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Sin embargo, para que este procedimiento sea exitoso, no solo es indispensable contar con donantes sanos, sino también respetar estrictos protocolos de compatibilidad y seguridad.
¿Cuándo necesita una mascota una transfusión?
La especialista explicó que un perro o un gato requiere una transfusión cuando pierde una cantidad importante de sangre o cuando su organismo deja de producir glóbulos rojos de manera adecuada.
Entre las causas más frecuentes se encuentran las hemorragias graves provocadas por accidentes de tránsito, traumatismos, roturas de órganos internos o cirugías de alta complejidad.
También son frecuentes las anemias severas, que pueden ser consecuencia de enfermedades autoinmunes en las que el propio organismo destruye sus glóbulos rojos o de infecciones transmitidas por parásitos como las garrapatas.
Otro de los escenarios en los que puede ser necesaria una transfusión son los problemas de coagulación, ocasionados por la ingestión accidental de venenos para roedores (raticidas) o por enfermedades hepáticas severas.
La importancia de conocer el grupo sanguíneo
Uno de los aspectos más importantes antes de realizar una transfusión es determinar el grupo sanguíneo del paciente y del donante.
En los perros, el sistema más utilizado es el DEA (Antígeno Eritrocitario Canino), siendo el tipo DEA 1 el de mayor relevancia clínica. Los perros DEA 1 negativos son considerados donantes universales, ya que, en una primera emergencia, su sangre suele ser compatible con la mayoría de los demás perros.
En los gatos, en cambio, el sistema es mucho más estricto. Existen únicamente tres grupos sanguíneos: A, B y AB. La mayoría de los felinos pertenecen al grupo A y, a diferencia de los perros, no existe un donante universal.
Una transfusión incompatible puede tener consecuencias muy graves. Por ejemplo, si un gato del grupo B recibe sangre del grupo A, puede sufrir una reacción inmediata que incluso podría resultar mortal.
Estudios obligatorios antes de transfundir
Antes de administrar cualquier transfusión, el equipo veterinario realiza una serie de estudios para minimizar riesgos.
El primero es la tipificación sanguínea, un análisis rápido que permite identificar el grupo sanguíneo tanto del paciente como del donante.
Luego se lleva a cabo la prueba de compatibilidad o cross-match, que consiste en mezclar pequeñas muestras de ambas sangres para comprobar, mediante observación microscópica, que los glóbulos rojos no se destruyan ni se aglutinen entre sí. Si la mezcla permanece estable, la sangre se considera compatible.
Cómo se realiza una transfusión
Las transfusiones son procedimientos hospitalarios cuidadosamente controlados.
La sangre se administra por vía intravenosa mediante un catéter y equipos especiales con filtros destinados a retener microcoágulos.
Durante los primeros 15 a 30 minutos, la transfusión se realiza a una velocidad muy lenta mientras el equipo veterinario controla permanentemente la temperatura, el pulso y la respiración del paciente para detectar cualquier reacción adversa.
Si no aparecen signos de rechazo, el ritmo de administración se incrementa hasta completar el procedimiento en un plazo máximo de cuatro horas, reduciendo así el riesgo de contaminación.
Mascotas donantes: verdaderos héroes
Así como ocurre con las personas, los animales también pueden convertirse en donantes de sangre y ayudar a salvar otras vidas.
Para ser donante, un perro debe reunir determinadas condiciones sanitarias, entre ellas pesar más de 23 a 25 kilogramos, ser un adulto joven, tener el calendario de vacunación y desparasitación al día y estar libre de enfermedades infecciosas.
En el caso de los gatos, los requisitos incluyen un peso mínimo de cuatro kilogramos, vivir exclusivamente en interiores para disminuir el riesgo de contagios, contar con las vacunas al día y presentar resultados negativos en los análisis de leucemia felina e inmunodeficiencia felina.
Un recurso que depende de la solidaridad
La disponibilidad de sangre para transfusiones continúa siendo un desafío. La existencia de donantes voluntarios permite responder con rapidez ante emergencias, cirugías y tratamientos de enfermedades graves, ofreciendo una nueva oportunidad de vida a perros y gatos que necesitan una transfusión de manera urgente.
Promover la donación responsable y generar conciencia sobre su importancia resulta clave para fortalecer los bancos de sangre veterinarios y garantizar que ningún animal quede sin la posibilidad de recibir este tratamiento cuando más lo necesita.
“NEGRO” LE SALVÓ LA VIDA A TANGO: LA HISTORIA DEL DOGO DE 16 AÑOS QUE PUDO SER OPERADO GRACIAS A UNA DONACIÓN DE SANGRE
La historia de Tango demuestra que la donación de sangre en perros también salva vidas. A sus 16 años, este dogo enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida cuando fue diagnosticado con un tumor en el bazo que le provocó una severa anemia y hacía imposible realizar una cirugía sin una transfusión previa.
su tutora, Josefina Gorosito, contó que la búsqueda de un donante comenzó apenas los veterinarios le explicaron que la operación no podía realizarse sin conseguir un donante de sangre.
“Tango tiene un tumor en el bazo y eso le estaba consumiendo los glóbulos rojos. Estaba muy anémico y para poder operarlo había que conseguir sí o sí un donante de sangre”, relató.
Desesperada por la situación, Josefina recurrió a las redes sociales y a WhatsApp para pedir ayuda.
“Publiqué por Facebook, por WhatsApp, por todos lados, hasta que apareció una tutora de un perrito que ya había donado sangre en dos oportunidades.
El héroe de esta historia se llama Negro, un perro fuerte, tranquilo y con las condiciones necesarias para convertirse nuevamente en donante.
Dos días antes de la cirugía, Josefina fue a buscarlo y lo llevó hasta la veterinaria, donde se realizó la extracción de sangre que permitió estabilizar a Tango y darle la oportunidad de entrar al quirófano.
La intervención se realizó el 19 de junio y fue un éxito.
“Hubiese sido imposible operarlo si no existía este perrito donante. Gracias a esa transfusión pudo soportar la cirugía, que era lo más riesgoso porque estaba muy anémico”, afirmó.
Tango ya había atravesado otras dos cirugías durante el año debido a la aparición de tumores, pero esta fue la más delicada por su edad y por el estado en el que se encontraba.
Actualmente continúa con controles veterinarios y evoluciona favorablemente.
La historia también tiene un especial agradecimiento para Carla Gutiérrez, la tutora de Negro, quien no dudó en ofrecer a su mascota para ayudar a otro perro que luchaba por vivir.
Su gesto solidario permitió que Tango tuviera una nueva oportunidad y volvió a poner en evidencia la importancia de promover la donación de sangre en perros y gatos, una práctica que puede marcar la diferencia cuando una emergencia deja al paciente con muy pocas posibilidades de sobrevivir.

