En ese sentido, explicó que existen cuatro signos clásicos, conocidos como “los cuatro P”: polidipsia (consumo excesivo de agua), poliuria (orinar en grandes cantidades), polifagia (aumento exagerado del apetito) y pérdida de peso.
La profesional señaló que, con el avance de la enfermedad, también puede aparecer disminución del apetito, además de complicaciones renales, hepáticas y metabólicas. “La glucemia elevada daña todos los tejidos, tal como sucede en los humanos. Esto no solo afecta a perros y gatos, sino también a otras especies como conejos, caballos y loros”, explicó.
Asimismo, advirtió que muchos de los casos que llegan en Santiago del Estero son detectados en etapas muy avanzadas, con niveles de glucemia extremadamente elevados. Además, señaló que a partir de los 6 años existe una mayor predisposición a desarrollar diabetes, por lo que recomendó realizar controles veterinarios, prestar atención a los síntomas y comenzar el tratamiento de manera temprana.
Por último, remarcó la importancia de reconocer los síntomas a tiempo y observar atentamente cualquier cambio en el comportamiento de las mascotas. En ese sentido, destacó que la prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales, y recomendó controlar la ingesta de agua, mantener una alimentación saludable y promover la actividad física para mejorar la calidad de vida de los animales.