Un informe del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) reveló que la tasa de encarcelamiento llegó a 258 personas cada 100.000 habitantes, la cifra más alta de los últimos 25 años.

El Sistema Penitenciario Argentino atraviesa una situación crítica, con una superpoblación inédita que alcanzó un nuevo récord histórico en el país en 2024: la cantidad de personas presas en cárceles alcanzó la cifra de 121.443 detenidos, con una tasa de 258 cada 100.000 habitantes y unidades al 130,2% de ocupación.
- El 62% de la población tiene condena, mientras que el 37,3% permanece procesado (en prisión preventiva).
- Aunque el porcentaje de procesados bajó relativamente, en términos absolutos la cantidad de personas sin condena firme sigue creciendo: pasó de 43.191 en 2022 a 45.305 en 2024.
- Desigualdad de género: Mientras que el 36,8% de los varones está procesado, en el caso de las mujeres la cifra sube al 48,6%.
Delitos y penas cortas
El tipo de delito también varía según el género. En los varones prevalecen los delitos contra la propiedad. Sin embargo, en mujeres y personas trans, la causa principal de encierro son los delitos vinculados a estupefacientes (36,3% y 34% respectivamente), mientras que en los varones esta categoría solo representa el 10,5%.
Un dato clave para la política criminal es que el 17% de los condenados (12.787 personas) cumple penas menores a tres años. Según los expertos del CNPT, estos casos corresponden a delitos de escasa o nula violencia que, bajo determinadas condiciones, podrían admitir medidas alternativas al encierro para aliviar la saturación del sistema.
Salud mental en las cárceles
El informe advirtió sobre la situación de 256 personas alojadas bajo medidas de seguridad curativas por motivos de salud mental. Esta población se ha mantenido estable en la última década, representando el 0,2% del total nacional, aunque en provincias como Misiones la cifra asciende al 4,8%, superando ampliamente el promedio del país.
Según el documento, el alojamiento de este grupo en establecimientos penitenciarios genera múltiples vulneraciones de derechos. Las prisiones operan bajo una tensión permanente entre los objetivos tratamentales y securitarios, priorizando, por lo general, estos últimos. “Como resultado, los abordajes en materia de salud mental resultan deficitarios y, en muchos casos, inexistentes”, señaló el informe.