La provincia de Santa Cruz atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Leo y José Virreira, los hermanos de 10 y 12 años que fueron encontrados sin vida este jueves, luego de permanecer cinco días desaparecidos tras ser arrastrados por la corriente de un río.

Ante la conmoción que generó el trágico desenlace, el Gobierno provincial dispuso dos jornadas de duelo mediante la Resolución de Firma Conjunta RESFC-2026-93-E-SANTACRUZ-JGM, firmada por el jefe de Gabinete, Pedro Luxen, y la ministra secretaria general de la Gobernación, Soledad Boggio.

Durante este período, las banderas nacional y provincial permanecerán a media asta en todos los edificios públicos, como señal de respeto y homenaje a los niños.

UN MENSAJE DE ACOMPAÑAMIENTO A LA FAMILIA

A través de la resolución, las autoridades expresaron sus condolencias a la familia Virreira y extendieron su acompañamiento a amigos, compañeros, docentes, integrantes de la comunidad deportiva y a todas las personas afectadas por la tragedia.

Asimismo, destacaron el trabajo realizado durante las cinco jornadas de búsqueda, en las que participaron efectivos policiales, bomberos, rescatistas especializados, Protección Civil, fuerzas de seguridad, profesionales de la salud y vecinos que colaboraron en los rastrillajes.

El Gobierno también invitó a los municipios, comisiones de fomento y distintas instituciones de la provincia a adherir a las jornadas de duelo.

CINCO DÍAS DE BÚSQUEDA QUE TERMINARON EN TRAGEDIA

Leo y José desaparecieron el domingo 25 de octubre por la tarde, cuando jugaban junto a otros menores en el río, en el sector conocido como La Toma, en Palermo Aike, sobre la Ruta Nacional 40.

En circunstancias que son materia de investigación, ambos fueron arrastrados por el agua y se puso en marcha un amplio operativo de búsqueda.

Después de cinco días de intensos rastrillajes, los equipos de rescate localizaron los cuerpos durante los procedimientos realizados en la zona.

La noticia provocó una profunda conmoción en Santa Cruz, donde la comunidad acompaña a la familia ante la irreparable pérdida.