La médica pediatra Yanina Ovejero destacó la vocación, la sensibilidad y el compromiso que requiere el ejercicio de la pediatría. En diálogo con “Mañana Fantástica”, reflexionó sobre las experiencias que marcaron su carrera, las dificultades para acceder a especialistas en el interior de Santiago del Estero y la importancia de los controles médicos preventivos durante la infancia.

La profesional definió a la pediatría como una elección de vida que va más allá de la atención médica. Explicó que el trabajo comienza desde el nacimiento y que el acompañamiento no se limita al niño, sino que también involucra a su entorno familiar, especialmente cuando atraviesa una enfermedad.

En ese sentido, señaló que los pediatras deben estar preparados no solo para atender las necesidades de salud de sus pacientes, sino también para brindar contención a sus familias. Además, reconoció que la profesión muchas veces demanda sacrificar tiempo personal, pero remarcó que se trata de una decisión asumida desde la vocación.

La fortaleza de los niños y la sensibilidad del pediatra

Al recordar las experiencias que la llevaron a elegir esta especialidad, Ovejero evocó sus primeros años de trabajo en la ciudad de Baigorria. Allí comprendió la fortaleza y la capacidad de resistencia de los niños, una enseñanza que contribuyó a consolidar su vocación.

La médica explicó que atender a bebés y niños pequeños representa un desafío particular, ya que muchas veces no pueden expresar verbalmente qué les sucede. Por eso, el profesional debe observar sus comportamientos, interpretar sus señales y analizar cada situación para alcanzar un diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado.

También destacó el vínculo afectivo que se construye durante las consultas. Los gestos de cariño, los dibujos y las ocurrencias de los pequeños pacientes forman parte de las experiencias que hacen especial a esta profesión.

Para Ovejero, una de las mayores satisfacciones consiste en atender a un niño enfermo y verlo regresar recuperado a su hogar junto a sus padres. Sin embargo, sostuvo que esa cercanía emocional debe ir acompañada de objetividad y responsabilidad médica. “Un niño sano, es un adulto sano”.

Las dificultades para acceder a pediatras en el interior

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la situación de las comunidades del interior provincial, donde el acceso a determinadas especialidades médicas puede resultar limitado.

Ovejero señaló que, aunque algunas localidades cuentan con hospitales zonales y postas sanitarias, no siempre disponen de profesionales especializados en pediatría. Desde su experiencia laboral en Fernández y en otros puntos del interior, reconoció las dificultades que implica trasladarse para brindar atención y llegar a lugares alejados de los principales centros urbanos.

La profesional también manifestó su preocupación por la escasa elección de la pediatría entre quienes se forman en medicina durante los últimos años. En ese contexto, expresó su esperanza de que más profesionales se interesen por esta especialidad y se animen a trabajar en comunidades que necesitan atención infantil.

Según explicó, la decisión de desempeñarse en el interior no responde únicamente a una cuestión económica, sino también a la posibilidad de contribuir a mejorar el acceso a la salud de los niños y sus familias.

La importancia de los controles pediátricos preventivos

Otro de los temas abordados fue la necesidad de promover los controles médicos periódicos, incluso cuando los niños no presentan síntomas.

Ovejero advirtió que algunas familias todavía asocian la consulta pediátrica exclusivamente con la enfermedad. Frente a esa situación, consideró fundamental generar conciencia sobre la importancia de llevar a los niños al médico también cuando están sanos.

En esa línea, destacó las acciones de promoción de la salud impulsadas desde la Sociedad de Pediatría de Santiago del Estero, orientadas a informar y acompañar a madres, padres y cuidadores en la prevención y el seguimiento del crecimiento infantil.

La médica remarcó que la atención pediátrica no debe comenzar recién cuando aparece un problema de salud, sino que debe sostenerse a través de controles que permitan acompañar el desarrollo de los niños.

El reconocimiento a una profesión marcada por la vocación

Consultada sobre la valoración social del trabajo de los pediatras, Ovejero reconoció que existen experiencias diversas. Mientras algunos profesionales sienten que su tarea no recibe el reconocimiento suficiente, otros encuentran en el agradecimiento y el afecto de las familias una motivación para continuar.

Su testimonio puso de relieve los desafíos cotidianos de una especialidad que combina conocimientos científicos, sensibilidad y compromiso humano, con una responsabilidad que alcanza tanto a los pequeños pacientes como a sus familias.

La pediatra dejó así un mensaje sobre la importancia de fortalecer la prevención, ampliar el acceso a especialistas en el interior y reconocer el papel fundamental de quienes trabajan diariamente para cuidar la salud infantil.