La historia de Louai Hallak es la de miles que huyen del horror, pero también es la de pocos que logran transformar el dolor en esperanza. Nacido en Siria, llegó a la Argentina en 2015 en carácter de refugiado, junto a su familia, escapando de un conflicto que marcó para siempre su tierra natal. Santiago del Estero fue el lugar que los recibió y donde, con esfuerzo y perseverancia, comenzó una nueva vida.

Nada fue sencillo. Al llegar, Louai tuvo que adaptarse a una cultura completamente distinta y aprender el idioma desde cero. Cada palabra nueva fue un desafío; cada día, una prueba. Mientras su familia se dedicaba al comercio para salir adelante, él se aferró a un sueño que parecía lejano: convertirse en médico.
Con sacrificio, trabajo y estudio, Louai transitó los pasillos de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Estudiaba mientras trabajaba, sin bajar los brazos. Las horas eran largas, el cansancio constante, pero la vocación y la gratitud fueron más fuertes.

Hoy, ese joven que llegó sin conocer el idioma ni las costumbres se recibió de médico. Su título no solo representa un logro académico, sino también una victoria personal.
La historia de Louai Hallak emociona porque habla de resiliencia, integración y futuro. Demuestra que, aun en medio de las adversidades más profundas, los sueños pueden cumplirse cuando hay oportunidades, esfuerzo y solidaridad.