La licenciada en Psicología y especialista en Gerontología, Adriana Cortese, aseguró que la convivencia con animales de compañía aporta beneficios emocionales, psicológicos y sociales a las personas mayores, especialmente a quienes viven solas, y sostuvo que “la presencia de un miembro no humano de la familia puede ser fundamental para evitar la angustia, la ansiedad y la depresión”.

Durante una entrevista en La Hora de las Mascotas sobre el vínculo entre las personas y sus animales, Cortese señaló, “la verdad es que curan. Cuando uno trabaja con personas mayores y las visita en sus hogares, puede ver lo importantes que son estas compañías”, expresó.
La profesional relató que muchas veces los adultos mayores presentan a sus mascotas “como a sus hijos” y hablan de ellas con el mismo cuidado y preocupación con que lo harían por un familiar. “Tengo pacientes que me dicen: ‘Tengo que llevarla al médico porque estuvo mal de la panza’, y recién después uno entiende que están hablando de su perrita o de su gato”, comentó.
Cortese señaló que el beneficio no se limita a la compañía afectiva. Según explicó, el cuidado cotidiano de un animal ayuda a mantener rutinas y responsabilidades: preparar la comida, cambiar el agua, administrar medicación, llevarlo al veterinario o atender sus necesidades diarias. “Esa responsabilidad les da placer, bienestar y un motivo para levantarse cada día”, indicó.
En ese sentido, remarcó que la presencia de un animal puede convertirse en un factor protector frente al aislamiento social. “Si una persona está sola, puede pasar muchas horas mirando televisión o en la cama. En cambio, cuando tiene a alguien a quien cuidar, vuelve a organizar su día y eso mejora su estado de ánimo”, afirmó.
Consultada sobre si recomienda que una persona mayor tenga un animal de compañía, respondió sin dudar: “Por supuesto”. Además, cuestionó la sobreprotección que a veces ejercen los hijos sobre sus padres mayores por miedo a caídas o accidentes. “Con mucho amor les quitamos funciones. Y estos miembros no humanos son tan inteligentes que, lejos de perjudicarlos, suelen estar pendientes de su cuidado”, sostuvo.
La especialista también destacó la conexión emocional que se genera entre ambos. “Ellos perciben cuando la persona está triste, enferma o angustiada. Se quedan al lado, acompañan y protegen. Hay una comunicación muy profunda, un ida y vuelta permanente”, señaló.
Para Cortese, el vínculo entre personas mayores y animales constituye una relación de cuidado mutuo. “La persona adquiere la responsabilidad de cuidar a su compañero, y el animal parece entender que también debe cuidar de ella. Esa reciprocidad es lo que hace que estas compañías realmente curen”.
Finalmente, remarcó que convivir con un animal no solo fortalece el aspecto emocional, sino también el funcionamiento cognitivo y físico de las personas mayores.
“La persona mayor necesita una rutina para cuidar su salud mental y su salud física. Tener un animal implica organizar horarios, asumir responsabilidades y mantenerse activa. Eso estimula lo emocional, lo cognitivo y mejora la calidad de vida. Por eso es algo que recomiendo totalmente”, concluyó la especialista.

