El exfutbolista santiagueño, campeón de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental con Boca Juniors, habló en la columna deportiva de El Mudo Caldera sobre sus comienzos, la experiencia de dejar Santiago a los 14 años, la presión del alto rendimiento y su presente ligado al tenis.

Julio Marchant nació deportivamente detrás de una pelota de fútbol y recorrió un camino que lo llevó desde las canchas de tierra de Santiago del Estero hasta uno de los escenarios más importantes del fútbol mundial. Hoy, años después de haber vivido aquella etapa, encontró en el tenis una nueva forma de mantener viva su pasión por el deporte.

En una charla con El Mundo Caldera, Marchant recordó sus primeros años en el fútbol santiagueño y destacó especialmente aquellas jornadas de baby fútbol que esperaba con entusiasmo junto a sus compañeros.

Me he criado, desde que tengo uso de razón, atrás de una pelota”, recordó el exfutbolista, quien señaló que sus primeros pasos estuvieron vinculados a clubes y entrenadores que fueron fundamentales en su formación.

Entre esos recuerdos aparece Aníbal Romano, uno de los entrenadores que lo acompañó durante sus comienzos. Marchant evocó las épocas en las que se trasladaban hasta distintos clubes de la ciudad para disputar partidos, en un contexto muy diferente al actual.

“De mi recuerdo, no había momentos que esperábamos más que jugar en la cancha de tierra del Club París, el baby. Jugábamos tres o cuatro partidos los viernes a la noche. Divino”, relató.

DE SANTIAGO A BOCA A LOS 14 AÑOS

Su talento comenzó a destacarse rápidamente. Con apenas 14 años integró el seleccionado santiagueño Sub 15, equipo que logró avanzar en distintas instancias hasta disputar la fase final en Bahía Blanca.

El viaje fue, según recordó, toda una odisea y se realizó prácticamente “a pulmón”. Santiago del Estero terminó como subcampeón y aquella experiencia abrió definitivamente las puertas hacia el fútbol profesional.

Después de realizar una prueba en Vélez, donde finalmente no quedó, surgió la posibilidad de probarse en Boca Juniors. La oportunidad llegó sobre el final de aquel proceso y Marchant logró quedarse.

Con 14 me he ido”, recordó.

En aquel momento Boca no contaba con una pensión para jugadores de su edad, por lo que una familiar lo recibió en su casa para que pudiera comenzar su nueva vida en Buenos Aires.

Dejar Santiago siendo adolescente significó mucho más que cambiar de club. Implicó alejarse de su familia y adaptarse a una realidad completamente diferente.

UNA TEMPORADA INOLVIDABLE CON BOCA

Marchant completó su formación en las divisiones inferiores de Boca y llegó a Primera División en el año 2000, bajo la conducción de Carlos Bianchi.

Ese año sería determinante en su carrera. Boca conquistó el campeonato local y posteriormente obtuvo la Copa Libertadores, luego de superar a Palmeiras en la final.

El premio mayor llegaría poco después, cuando el equipo argentino disputó la Copa Intercontinental frente al Real Madrid y consiguió quedarse con el título.

He debutado en el 2000 con Carlos Bianchi como técnico y ese ha sido el año que hemos conseguido campeonato local, que nos ha dado el derecho a participar en la Copa Libertadores, ganar la Copa Libertadores, la final con Palmeiras y disputar la final de la Intercontinental, que también la ganamos contra el Real Madrid”, recordó.

Para el santiagueño, formar parte de aquel equipo representa uno de los capítulos más importantes de su carrera.

TRES SANTIAGUEÑOS EN LA PRIMERA DE BOCA

Durante la entrevista también se destacó un dato particular de aquella etapa: la presencia de tres futbolistas nacidos en Santiago del Estero en la Primera de Boca.

Marchant compartió cancha con Alfredo Moreno y Omar Pérez, en una época en la que los tres llegaron a ser titulares.

Los tres futbolistas santiagueños participaron oficialmente de un partido ante Lanús en la Bombonera, un recuerdo que quedó como parte de una generación especialmente significativa para el fútbol de la provincia.

LA PRESIÓN Y EL APRENDIZAJE FUERA DE LA CANCHA

Uno de los ejes de la conversación fue la presión psicológica que implica competir al máximo nivel.

Marchant disputó partidos de enorme exigencia, incluyendo una final mundial frente al Real Madrid. Sin embargo, explicó que las herramientas para manejar la ansiedad y la presión no surgieron únicamente de las experiencias deportivas.

Para él, haber dejado su casa a los 14 años y atravesar una etapa de maduración lejos de su familia también fue determinante.

Yo nunca me hubiese imaginado, si no hubiese sido por el fútbol, salir de mi casa”, explicó.

El alejamiento de sus seres queridos no fue sencillo. Marchant recordó que provenía de una familia muy unida y que aquel desarraigo significó un importante desafío personal.

Con el tiempo, entendió que aquellas experiencias terminaron ayudándolo a manejar mejor las sensaciones, la ansiedad y la presión que posteriormente aparecerían dentro de una cancha.

CAMPEÓN CON BANFIELD Y DEFENSOR SPORTING

La historia deportiva de Marchant continuó después de Boca. También tuvo la oportunidad de ser campeón con Banfield, conquistando el primer título de Primera División en la historia del club.

Más tarde, jugando para Defensor Sporting de Uruguay, protagonizó otra situación especial: el conjunto uruguayo eliminó a Boca en la Copa Libertadores jugando en la Bombonera.

El momento tuvo una carga emocional particular debido a su pasado xeneize.

Marchant reconoció que aquella victoria fue difícil de celebrar por el vínculo que mantenía con Boca, pero al mismo tiempo destacó la importancia que tenía para sus compañeros uruguayos, muchos de los cuales estaban viviendo sus primeras experiencias internacionales.

Yo estaba representando un club que me daba la posibilidad de poder seguir haciendo lo que a mí me gusta”, explicó.

DEL FÚTBOL AL TENIS

Después de una extensa trayectoria futbolística, Marchant encontró en el tenis una nueva pasión.

Aunque se trata de una disciplina completamente diferente, el espíritu competitivo y el amor por el deporte siguen presentes.

La transición también significó asumir nuevos desafíos y aprender a manejar otras sensaciones dentro de una cancha.

Su historia demuestra que el vínculo con el deporte puede transformarse, pero no necesariamente desaparecer. El fútbol fue el camino que lo llevó desde Santiago hasta los grandes escenarios internacionales; hoy, el tenis aparece como una nueva etapa para seguir disfrutando de aquello que lo acompañó desde que tiene memoria.

De las canchas de tierra santiagueñas a la Copa Intercontinental frente al Real Madrid y, posteriormente, a una raqueta en la mano, Julio Marchant mantiene intacta una característica que atraviesa toda su historia: la pasión por competir, aprender y seguir ligado al deporte.

En otro tramo de la entrevista, también se destacó la importancia que tiene la figura de Julio Marchant para el mundo del fútbol y, especialmente, para Boca Juniors. Desde Santiago del Estero, su presencia puede parecer cotidiana, pero su trayectoria y los logros alcanzados durante su carrera lo convierten en una figura reconocida dentro del ambiente deportivo.

En ese sentido, Marchant se mostró agradecido por la nueva función que actualmente desempeña como responsable de la organización y el manejo del Estadio Único Madre de Ciudades, una tarea que le permite continuar ligado al deporte y a los grandes escenarios que marcaron su carrera.

“Feliz y orgulloso a la vez. Tener el estadio en mi provincia, la verdad, me llena primero de orgullo y después me hace sentir agradecido”, expresó.

El exfutbolista reconoció que, después de haber recorrido numerosas canchas durante su etapa como profesional, tener la posibilidad de trabajar diariamente en un estadio de estas características en su propia provincia tiene un significado especial. Incluso admitió que, de haber tenido la oportunidad de jugar allí durante su carrera, quizás habría prolongado un poco más su retiro.

“Me hubiese gustado poder jugar un poquito más para jugar y después hacer lo que me toca. Teniendo ahí, en el día a día, el estadio, un poquito hubiese estirado el retiro”, señaló entre risas.

Marchant también reflexionó sobre lo difícil que resulta para un futbolista afrontar el final de su carrera. “A veces el jugador de fútbol no tiene un día a día fácil. Sabemos que tenemos fecha de vencimiento y se termina joven la mitad de tu vida. En un momento tenés que decir: hasta acá llego”, sostuvo.

Desde su propia experiencia, explicó que actualmente intenta compartir sus conocimientos con los jóvenes que atraviesan el camino del profesionalismo. “Cuando tengo la posibilidad de conversar con algunos de los chicos que están en la profesión, me tomo ese momento. Obviamente no todos escuchan, pero por lo menos yo me quedo tranquilo de dejarles algo”, manifestó.

Al recordar sus últimos años como jugador, contó que el tramo final de su carrera estuvo marcado también por el crecimiento de su familia y las dificultades de volver a tomar decisiones que implicaran alejarse de Santiago del Estero. Recordó sus pasos por Vélez de San Ramón, una temporada en Salta, su regreso a la provincia para jugar en Mitre en 2014 y posteriormente su etapa en Chacarita, en Buenos Aires.

“Ya lo último era decir: ‘qué ganas’. Ahí está la edad, todos los días”, recordó sobre aquel período. La decisión de continuar viajando y jugando ya no era igual que en sus primeros años, especialmente porque sus hijos estaban en Santiago y tenían su propia rutina.