Con más de tres décadas de trayectoria, Freddy Argañaraz se consolidó como una de las voces vinculadas al folclore santiagueño y, especialmente, como un artista profundamente identificado con su ciudad natal, La Banda. En diálogo con El Interior Santiagueño, el músico y cantautor habló sobre sus raíces, sus referentes y el significado de sostener una carrera durante 35 años.
“Ser bandeño es un sentimiento, es el paisaje tan sencillo, amamos”, expresó el artista al referirse al particular sentido de pertenencia que caracteriza a quienes nacieron en La Banda.
Para Argañaraz, esa identidad está presente en los pequeños detalles de la ciudad y en recuerdos que forman parte de su vida cotidiana.
“No tenemos grandes cosas. Son las cosas sencillas, los colores, el olor de la primavera, el color de los lapachos cuando florecen, el ruido del tren, la estación. Las callecitas de tierra que de a poco se van perdiendo”, señaló.
En ese sentido, destacó el reconocimiento de La Banda como “Cuna de Poetas y Cantores”, una denominación que considera de gran importancia para la cultura local.
“Es un reconocimiento enorme y tenemos que defender y luchar desde el lugar que nos toca hacerlo”, afirmó.
SUS “ESPEJOS” DENTRO DEL FOLCLORE
Al hablar sobre sus comienzos musicales, Argañaraz explicó que no tuvo maestros formales de canto, aunque sí contó con numerosos artistas que fueron fundamentales para su formación.
“No he tenido maestros, pero sí he tenido espejos”, sostuvo.
Entre sus principales referentes mencionó a Alito Toledo, Cuti y Roberto, Alfredo Ábalos, Daniel Altamirano y Daniel Toro, entre otros artistas que escuchaba y cuyas canciones interpretaba durante sus primeros años.
“Uno cuando comienza sí o sí tiene que tener un espejo para tratar de imitar o tratar de ser como esa persona, como ese cantor”, explicó.
Según relató, de la influencia de esos grandes artistas y de su propia experiencia fue construyendo con el tiempo su identidad musical.
“De todo ha nacido lo que soy ahora”, resumió.
35 AÑOS DE TRAYECTORIA
Freddy Argañaraz lleva 35 años de trayectoria artística, un recorrido que le permitió transitar diferentes escenarios y construir un vínculo sostenido con el público.
El músico destacó que permanecer vigente durante tantos años representa un desafío diferente al de simplemente iniciar una carrera.
En los últimos años, contó, recibió numerosas muestras de reconocimiento y afecto. Entre ellas, recordó especialmente el gesto del Indio Froilan, quien recientemente le regaló uno de sus bombos.
“Eso también ha sido una caricia muy linda para mí”, expresó agradecido.
Sin embargo, más allá de los reconocimientos, Argañaraz destacó el vínculo cotidiano con quienes escuchan sus canciones.
“Por la calle me saludan. Por ahí no me acuerdo su nombre o su cara, pero me dicen: ‘¡Felicitaciones por lo que hacés!’”, relató.
También recordó que algunas de sus canciones son reconocidas y cantadas por el público, algo que considera uno de los mayores logros para un artista.
“Empiezan a cantar las canciones, las cuales ellos han hecho suyas. Y eso no es fácil”, sostuvo.
“LO DIFÍCIL ES QUEDARSE EN EL CORAZÓN DE LA GENTE”
Durante la entrevista, Argañaraz reflexionó sobre uno de los desafíos más importantes para cualquier artista: lograr que sus canciones trasciendan el escenario y permanezcan en la memoria del público.
“Lo difícil es quedarse en el corazón de la gente y que la gente te esté pidiendo canciones nuevas cada vez que vas por un escenario o por la calle”, afirmó.
En ese sentido, recordó también conversaciones mantenidas con otros músicos sobre lo difícil que resulta conseguir que el público identifique a un artista con sus canciones.
Para Argañaraz, ese reconocimiento constituye una de las mayores satisfacciones después de 35 años de camino musical.
LA BANDA COMO BANDERA
A lo largo de toda su trayectoria, Freddy Argañaraz mantuvo una fuerte identificación con La Banda. Su ciudad aparece no solamente como el lugar donde nació, sino como parte de su identidad artística.
El tren, la estación, los barrios, los colores y las historias de sus habitantes forman parte de ese universo que el músico lleva consigo cada vez que sube a un escenario.
“Ser bandeño es un sentimiento”, reiteró, reivindicando una identidad que también comparte con generaciones de poetas, músicos y cantores que hicieron de La Banda un lugar profundamente ligado al folclore santiagueño.
Después de 35 años, Argañaraz continúa recorriendo ese camino con una premisa que resume buena parte de su historia: llevar el nombre de La Banda y sus canciones allí donde la música lo encuentre.

