ENTRE NUDOS Y CREACIONES: JOSÉ GIMÉNEZ Y EL ARTE DE TRANSFORMAR HILOS EN HISTORIAS

José Giménez, artesano santiagueño y creador del emprendimiento Kipushay, compartió en diálogo con El interior Santiagueño su historia de vida y el camino que recorrió para convertir al macramé en un oficio, una pasión y el sustento de su familia.

Giménez contó que aprendió la técnica en Buenos Aires, en el año 2000, mientras cursaba la escuela secundaria. Tras dos años de aprendizaje comenzó a comercializar sus primeras piezas y, en 2003, regresó a Santiago del Estero para continuar con su actividad.

A pesar de cómo está todo, nos reinventamos, pero estoy firme con el tema de la artesanía”, sostuvo el artesano, quien aseguró que busca mantenerse actualizado y adaptar sus creaciones a las nuevas tendencias.

Para José, cada pieza tiene un valor que va mucho más allá de lo económico. “Ahí va nuestro tiempo, nuestra dedicación, nuestra energía”, expresó, al explicar la satisfacción que siente cuando una persona vuelve después de varios años para mostrarle una pieza que le compró.

UNA ARTESANÍA QUE REQUIERE TIEMPO Y PACIENCIA

El artesano trabaja principalmente con hilo encerado, aunque también incorpora piedras naturales, semillas, madera y otros materiales. Entre sus creaciones se encuentran pulseras, tobilleras, colgantes, gargantillas, aritos, mates, morrales, carteras y cinturones, entre otras piezas.

Una pulsera de aproximadamente 18 centímetros, realizada con nueve o diez hilos, puede demandarle cerca de 40 minutos de trabajo. Según explicó, la elaboración requiere creatividad, paciencia y dedicación.

Giménez aprendió inicialmente de un familiar y luego profundizó sus conocimientos mediante revistas y, actualmente, tutoriales de internet. Además, las ferias y viajes por distintas provincias le permitieron conocer otros artesanos y continuar incorporando conocimientos.

Entre las técnicas que más utiliza se encuentran el punto plano, el festón y el punto marinero, que aplica en diferentes tipos de piezas.

 KIPUSHAY, UNA MARCA CON IDENTIDAD

Su emprendimiento se llama Kipushay, un nombre inspirado en el quichua. Según explicó, tomó como referencia el término “quipu”, asociado a ideas como agarrar, amarrar y enhebrar, y lo adaptó para darle identidad a su proyecto.

Como yo agarro, engarzo las piedras, entonces me gustó”, explicó.

Actualmente, sus trabajos pueden encontrarse en el Mercado Artesanal Municipal del Parque Norte, sobre Belgrano Norte, entre Constitución y Ameghino. Allí comparte espacio con alrededor de 50 artesanos de Santiago Capital, La Banda y distintos puntos del interior provincial.

DEFENDER LO HECHO A MANO

Giménez destacó que todavía existe un público que valora especialmente los productos artesanales y que, pese al contexto económico, muchas personas esperan las ferias, ahorran y destinan parte de sus ingresos a comprar piezas hechas a mano.

Nada que ver con la artesanía”, afirmó al diferenciar las creaciones realizadas artesanalmente de los productos industrializados que llegan desde otros lugares.

Para Giménez, cada artesano tiene una identidad propia y deja su impronta en cada pieza. Por eso, aunque varios trabajadores realicen productos similares, siempre existe una creación que permite reconocer el estilo particular de quien la elaboró.

Detrás de cada nudo hay tiempo, paciencia y dedicación. Y para José Giménez, el macramé no es solamente una técnica: es una forma de vida que le permite crear, aprender, sostener a su familia y mantener vivo el valor de lo hecho a mano.

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