En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Tomasa Pereyra, dirigente política de la ciudad de Añatuya, reflexionó sobre la realidad y los desafíos que enfrentan las mujeres en el interior santiagueño. En diálogo con el programa El Interior Santiagueño, destacó la importancia de seguir generando espacios de participación, igualdad de oportunidades y visibilización del rol de la mujer en las comunidades del interior.

Frente a este contexto, la dirigente política, quien recientemente fue distinguida con un reconocimiento de Añatuya Ciudad por su labor social como una protagonista silenciosa de la comunidad añatuyense, siempre dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio, expresó: “esto me impulsa a seguir trabajando y haciendo cosas por la gente”.
Además, reflexionó sobre el rol femenino en la actualidad: “hoy ser mujer en un contexto de desigualdad significa estar atenta para enfrentar desafíos”. En ese sentido, describió a la mujer como fuerte y poderosa, especialmente cuando se vive en zonas alejadas del centro santiagueño, donde muchas veces deben afrontar problemas solas, sin contar con alguien que pueda brindar una mano o acompañamiento.
Tomasa Pereyra se definió como una mujer simple y solidaria, oriunda del barrio Colonia Osvaldo de Añatuya. Su historia está marcada por una familia de orígenes humildes y grandes valores, que forjaron en ella un fuerte espíritu de lucha. Tras la pérdida de su padre cuando aún era una niña, quedó junto a su madre, quien trabajó incansablemente para sacar adelante a sus nueve hijos.

“Nos criamos con mucho esfuerzo, pero sobre todo con dignidad”, recordó, al referirse a los sacrificios que marcaron su infancia y que moldearon su compromiso con la comunidad.
A los 18 años, Tomasa ya tenía claro que quería aportar para mejorar la calidad de vida de la gente. “Quería lograr un lugar desde donde alguien nos respalde para poder hacer algo por la gente y motivar la participación ciudadana, reclamando, opinando y haciéndole saber a cada vecino que vale como ciudadano y como persona”, expresó.
Con ese objetivo, decidió organizar a los vecinos de su barrio y logró ser presidenta de la Comisión Vecinal, cargo que ocupó durante 15 años. Gracias a su esfuerzo y dedicación, también alcanzó la vicepresidencia de la Federación de Barrios, un espacio que en ese momento estaba integrado mayoritariamente por varones, donde supo abrirse camino y hacer oír la voz de las mujeres.
Tomasa Pereyra es un ejemplo de lucha, perseverancia y superación. A lo largo de su trayectoria se caracterizó por defender sus convicciones y trabajar por su comunidad con firmeza. “No soy una persona manejable, para mí todos somos iguales”, afirmó, dejando en claro su compromiso con la igualdad y el respeto entre las personas.