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DANIEL “EL BÚFALO” : UNA HISTORIA MARCADA POR LA ADVERSIDAD Y LA PERSEVERANCIA

En diálogo con El Interior Santiagueño, Daniel Schiel, conocido como “El Búfalo”, compartió su historia de vida, marcada por la perseverancia, la disciplina y el esfuerzo que lo llevaron a consagrarse campeón mundial de kickboxing.

El apodo que lo acompaña desde hace décadas nació en sus primeros pasos en el boxeo. “Me decían El Búfalo porque en un par de peleas hice nocaut con la cabeza, sin querer, claro. El apodo quedó y hasta hoy muchos me llaman así”, recordó entre risas.

Sus inicios en el deporte se remontan a 1992, cuando con apenas 20 años recorría en bicicleta los 30 kilómetros que separaban su casa, en la zona rural de Santa Elena, de la ciudad de Los Juríes. “Vivíamos en el campo, éramos pobres de verdad. Venía pedaleando a entrenar taekwondo y muchas veces se me pinchaba la bici en el camino. Me daba bronca y lloraba, pero lo que no te mata te fortalece”, contó.

El sacrificio pronto se convirtió en disciplina. Entrenaba en su casa, viajaba cuando podía a pueblos cercanos y, con lo poco que tenía, buscaba siempre dar el máximo. “No había guantes, no había equipamiento, pero sí tenía claro que debía poner todo de mi parte. El resto lo dejaba en manos de la suerte, que a veces te da una mano y a veces no”, afirmó.

Hace poco, Schiel volvió a subirse a lo más alto del podio al conquistar un nuevo cinturón mundial en el Torneo Fighting Championship 300 – Deep Espacio, desarrollado en Villa Allende, Córdoba. “Cada pelea es especial, no importa dónde sea. Este triunfo fue muy importante porque llegué con lesiones y con el desgaste propio de la edad, pero lo disfruté como nunca”, expresó.

Sobre el sacrificio que exige la alta competencia, recordó el último Mundial en España, donde debió bajar más de ocho kilos para llegar al peso. “Fue durísimo: pasar hambre, entrenar sin fuerzas, con dolor de cabeza, con la parte negativa que te dice ‘no tiene sentido’. Pero la parte positiva siempre me empujó a seguir. Y cuando vi a los rivales mucho más grandes, entendí que todo el sacrificio valía la pena”, relató.

El “Búfalo” también dejó un mensaje para los jóvenes de Los Juríes y del interior santiagueño que sueñan con destacarse. “Los sueños los tenemos todos, pero el trabajo y la disciplina son la clave. El camino al éxito no es recto, es sinuoso, con caídas y derrotas. Pero cada derrota te acerca un poco más a tu meta. No está muerto quien pelea”, enfatizó.

Con 53 años, Dani Schiel sigue siendo un ejemplo de lucha, perseverancia y pasión por el deporte. Desde un humilde comienzo en el campo hasta el reconocimiento mundial, su historia inspira a nuevas generaciones a no rendirse jamás.

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