CUANDO LA DEUDA SE CONVIERTE EN UNA CONDENA: EL ENDEUDAMIENTO COMO PROBLEMA SOCIAL Y POLÍTICO

En Mañana Fantástica, el analista Enrique Hisse puso el foco en una problemática que atraviesa a cada vez más sectores: el endeudamiento y su impacto en la vida cotidiana.

Bajo el eje “Cuando la deuda se vuelve una condena y el mañana desaparece”, Hisse planteó qué ocurre cuando las deudas dejan de ser una dificultad individual y pasan a convertirse en un fenómeno que afecta a familias, comercios y a la sociedad en su conjunto.

 Según explicó, existe actualmente una situación de deuda generalizada, donde ya no se trata solamente de personas aisladas con dificultades económicas.

“Ya no son individuos aislados los que están endeudados, sino que están los comercios endeudados, las familias endeudadas”, señaló.

Para Hisse, este escenario transforma al endeudamiento en un problema social y político, porque sus consecuencias exceden la responsabilidad individual y requieren respuestas que contemplen el contexto general.

En ese sentido, sostuvo que la política no debe reducirse únicamente a una disputa por el poder, sino que también debe servir para crear condiciones, establecer referencias y construir un destino común para la sociedad.

“Cuando la sociedad está con muchas deudas en sus individuos, es una sociedad endeudada. No solamente individualmente, sino que es un país endeudado también”, reflexionó.

“LA DEUDA SE CONVIERTE EN CULPA”

“Hay 20 millones de endeudados, de los cuales 6 son incobrables, se suicida uno por día, supuestamente. Por lo tanto, si la deuda es motivo de suicidio, deberían ser más, no uno por día”, señaló.

A partir de ese planteo, sostuvo que es necesario detenerse en qué es la deuda y cómo vive una persona la deuda.

“Primero, la deuda es una situación de compromiso económico, la deuda. Pero cuando uno está endeudado, la cuestión se vuelve mucho más permanente, es una condición que cambia, no es una deuda puntual, sino que uno vive endeudado”.

En ese sentido, explicó que una persona puede quedar atrapada en un círculo del que le resulta difícil salir:

“Y puede estar endeudado y sentirse atrapado en esa deuda. ¿Por qué? Porque él va, trabaja, busca, busca solucionar el problema de la deuda, y sigue trabajando, pero no lo soluciona nunca. Porque los intereses son usurarios, en fin, está como entrampado y con una incapacidad de programar su futuro, porque todo lo que hace está en función de la deuda, está entrampado”.

DE LO ECONÓMICO A LO MORAL

Para Hisse, las consecuencias no quedan únicamente en el aspecto financiero, sino que pueden generar un proceso de aislamiento y deterioro personal.

“De ahí viene una especie de desintegración. ¿Por qué se desintegra este tipo que está endeudado? Y porque se siente avergonzado, se siente con una especie de culpa, pasa de lo económico a lo moral”.

Y agregó: “Se ha sentido en los hechos sentir que eres el responsable. Es un problema entre individuos, eres el responsable, él ha fracasado. Por lo tanto, se aísla, se avergüenza, y vive una especie de desintegración transsocial”.

El analista también puso el foco en la sensación de no encontrar una salida y en cómo esa percepción puede afectar las expectativas sobre el futuro.

“Y no solamente esto, sino que también vive cuando considera que no solamente no tiene futuro, sino que considera que esto no tiene salida. Y ahí viene el problema. Cuando considera que no tiene salida, no solamente está entrampado, sino que está desesperanzado”.

“Ya pierde la esperanza de vivir. Dice, esto, no tengo salida, no tengo solución, no hay mañana con esta deuda. Y por supuesto, puede llegar el tema del suicidio”.

“NO SIEMPRE SOMOS ARQUITECTOS DE NUESTRO PROPIO DESTINO”

En otro tramo de su análisis, Hisse cuestionó la idea de que cada persona es completamente responsable de su propio éxito o fracaso.

“Fíjate, en una sociedad en donde te hace creer que todo depende de vos, que vos tienes que triunfar, que el triunfo es tuyo, que vos tienes que progresar, que vos tienes que…”.

Luego recordó una frase que había visto en el estado de WhatsApp de una persona conocida: “Somos arquitectos de nuestro propio destino”.

Y planteó su posición al respecto: “no siempre, porque uno depende de otros, depende de circunstancias, depende de su historia, depende de quién lo ayude”.

Según su mirada, cuando la sociedad instala con demasiada fuerza la idea de que cada individuo es el único responsable de su destino, la deuda puede comenzar a ser interpretada como un fracaso personal.

“Entonces, cuando la sociedad exacerba esto, que vos sos el responsable único de tu destino, sin que la sociedad sea un punto de referencia, entonces puede vivir la deuda como un fracaso personal”.

“Ya no es un fracaso económico, sino que es un fracaso moral. La deuda se convierte en culpa. Y la culpa suele matar”.

El análisis se desarrolló en Mañana Fantástica, donde Enrique Hisse abordó una pregunta central: ¿qué sucede cuando la deuda deja de ser un problema individual y comienza a condicionar el futuro de toda una sociedad?

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