A 50 AÑOS DE LA DICTADURA: EL ROL DE LAS MUJERES EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS

En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976 y en el cierre del Mes de la Mujer, la docente e historiadora Fernanda Gil Lozano dialogó con Mañana Fantástica por la 91.7 del dial, donde analizó el protagonismo de las mujeres durante la dictadura militar y su papel en la defensa de los derechos humanos.

Durante la entrevista, Gil Lozano contextualizó el escenario previo al terrorismo de Estado, señalando que “en los años 50 y 60, no solo en Argentina sino en toda la región latinoamericana, la mujer alcanzó un gran protagonismo social”. En ese sentido, aclaró que “eso no quiere decir igualdad, pero sí que empezó una temática y una lucha por los derechos civiles”.

La historiadora explicó que, en medio de ese proceso de transformación cultural y política, muchas mujeres se incorporaron activamente a la militancia. “Las juventudes se lanzaron a una lucha política importante. En las juventudes también estuvieron las mujeres”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que incluso dentro de los espacios políticos persistían desigualdades: “cuando tenían que ocupar algún lugar jerárquico, se elegían varones, aunque no tuvieran tanto mérito y fueran menores que ellas”.

En relación al impacto específico de la dictadura sobre las mujeres, Gil Lozano destacó que existió una violencia diferenciada. “Para las mujeres hubo un tratamiento dentro de los centros clandestinos de detención que fue muy específico de género”, indicó, al tiempo que recordó que en Argentina funcionaron más de 600 de estos espacios represivos.

Asimismo, remarcó que la represión no distinguió entre militantes armadas y quienes no lo eran: “hubo muchas mujeres que pasaron por centros clandestinos de detención sin haber tocado un arma en su vida. El aparato represivo no tuvo piedad”.

En ese contexto, también hizo referencia a la construcción del “enemigo ideológico” por parte de la dictadura: “una mujer que fuese militante, tomara armas o no, pasaba a ser subversiva por el solo hecho de salir de su casa y hermanarse con los varones en las reivindicaciones políticas”.

La historiadora relató además situaciones de extrema violencia sufridas por mujeres detenidas, vinculadas a su condición de madres. “Eran insultadas permanentemente, tratadas como ‘malas madres’ o ‘irresponsables’. Fueron situaciones aberrantes”, afirmó.

Por otro lado, destacó el surgimiento de uno de los movimientos más emblemáticos en la lucha por los derechos humanos: las Madres de Plaza de Mayo. “Aparecen esas madres desesperadas que buscaban saber el paradero de sus hijos”, explicó, y agregó que “cuando no les permitían circular, comenzaron a caminar en círculos alrededor de la Pirámide de Mayo, con las fotos de sus hijos y el pañuelo blanco”.

Finalmente, subrayó la fortaleza simbólica y política de este colectivo: “fueron quizás la pared más fuerte contra la que chocó la dictadura. No había con qué darles”, concluyó.

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