Mario Schiter fue quien acompañó al exfutbolista durante su rehabilitación en Cuba y mantuvo una relación cercana por muchos años. También están citados dos profesionales que evaluaron al paciente antes de la cirugía por hematoma subdural.

En una nueva jornada en el juicio por la muerte de Diego Maradona en los Tribunales de San Isidro, declarará en calidad de testigo Mario Schiter, el médico clínico que lo acompañó a fines de los años ’90, también estuvo en su rehabilitación en Cuba y desaconsejó la internación domiciliaria.
En el juicio que quedó nulo, contó que conocía las dificultades que implicaba tratar a un paciente como era Maradona. Declaró que tenía problemas cardíacos, consumo problemático y tenía dificultad para poder sostener los tratamientos, por lo que era difícil la internación domiciliaria elegida tras la operación del hematoma subdural.
“Llevarlo a la casa me parecía, al menos, arriesgado”, indicó. También fue consultado de la cirugía realizada en la Clínica Olivos sobre cuál era el mejor esquema de recuperación y contó que él recomendó una clínica de rehabilitación con seguimiento permanente, pero considera que “tendría que haber ido a un lugar protegido para él”.
También declararán Marcos Correa y Óscar Alberto Franco, dos médicos que participaron de la atención de Maradona en el sanatorio Ipensa de La Plata el 2 de noviembre del 2020, días antes de la cirugía. Correa es médico clínico y Franco es cardiólogo, ambos lo evaluaron cuando ingresó con un deterioro físico.
Ambos sostuvieron que no existía una urgencia quirúrgica para justificar una operación inmediatamente a Maradona, a pesar de que Leopoldo fomentó la operación rápidamente.
En el proceso están imputados Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la médica Nancy Forlini, el clínico Pedro Di Spagna, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador Mariano Perroni.

