El desarrollador de emprendedores compartió herramientas para pasar de las intenciones a las acciones concretas. Mente, enfoque, técnica y acción son los cuatro pilares que propone para identificar dificultades, adquirir conocimientos y avanzar hacia un negocio más ordenado y sostenible.
En un nuevo episodio del ciclo Emprender es Posible, Guillermo Marzo, desarrollador de emprendedores, planteó la importancia de prepararse antes de tomar decisiones para hacer crecer un negocio. Durante su participación, reflexionó sobre las dificultades que enfrentan quienes emprenden para concretar sus objetivos y explicó por qué la motivación, por sí sola, no siempre es suficiente para alcanzar los resultados esperados.
A partir de situaciones cotidianas, como la intención de conseguir nuevos clientes, mejorar las redes sociales, organizar las cuentas o revisar los precios, Marzo señaló que muchas veces los emprendedores terminan postergando sus proyectos y sienten frustración al no lograr los cambios que se habían propuesto.
“Quizás no te falta voluntad. Quizás estás intentando pasar a la acción sin haber preparado el terreno”, sostuvo, al proponer una mirada diferente sobre las dificultades para avanzar.
En ese sentido, remarcó que desear un resultado no es lo mismo que construir las condiciones necesarias para alcanzarlo. Por eso, consideró fundamental identificar qué necesita mejorar cada negocio, adquirir las herramientas correspondientes y establecer acciones concretas que permitan evaluar los avances.
Mente, enfoque, técnica y acción
Durante el programa, el desarrollador de emprendedores presentó una metodología basada en cuatro pilares: mente, enfoque, técnica y acción. La propuesta busca ayudar a quienes tienen un emprendimiento a reconocer sus obstáculos y organizar sus esfuerzos de acuerdo con sus necesidades reales.
El primer paso consiste en revisar la manera de pensar. Marzo explicó que algunas creencias pueden condicionar las decisiones, como pensar que nadie compra en el mercado local, que existe demasiada competencia o que no se tienen habilidades para vender. Sin desconocer las dificultades económicas y comerciales, destacó la necesidad de distinguir entre los problemas concretos y aquellas conclusiones que impiden buscar alternativas.
El segundo pilar es el enfoque, que implica determinar cuál es el principal obstáculo que afecta los resultados del negocio. Según explicó, intentar resolver todo al mismo tiempo puede dispersar los esfuerzos. Por eso, recomendó establecer prioridades y concentrar los recursos en una dificultad específica, ya sea la falta de ventas, el desconocimiento de los costos o una comunicación insuficiente con los potenciales clientes.
El tercer punto es la técnica, vinculada con la adquisición de conocimientos y habilidades. Marzo señaló que querer vender más no significa necesariamente saber cómo hacerlo, del mismo modo que buscar una mayor rentabilidad requiere comprender los costos y los precios. En este contexto, destacó el valor de la capacitación, las consultas a personas con experiencia y el aprendizaje orientado a resolver problemas concretos.
Finalmente, planteó la importancia de pasar a la acción. “Pensar no vende. Capacitarse, por sí solo, tampoco”, expresó, al remarcar que las ideas y los conocimientos deben traducirse en prácticas concretas que puedan ponerse a prueba, medirse y corregirse.
Como ejemplos, propuso contactar potenciales clientes y registrar sus respuestas, anotar los ingresos y gastos durante una semana o conversar con compradores para conocer qué valoran de un producto y qué aspectos consideran necesario mejorar.
Una propuesta práctica para aplicar durante la semana
Marzo también compartió un ejercicio para que los emprendedores puedan llevar esta metodología a su actividad cotidiana. La propuesta consiste en responder cuatro preguntas: qué aspectos de la propia manera de pensar necesitan revisarse, qué problema se va a abordar primero, qué conocimientos hacen falta para resolverlo y qué acción concreta se realizará, estableciendo un plazo.
Por ejemplo, si un emprendedor necesita revisar sus precios, puede comenzar por analizar sus costos, aprender a calcular el margen de cada producto y comprometerse a revisar los cinco artículos más vendidos antes de una fecha determinada.
El objetivo es evitar que los proyectos queden únicamente en intenciones y establecer una secuencia de trabajo que permita evaluar los resultados y realizar ajustes.
“No confundas prepararte con postergar”
En el cierre de su participación, el desarrollador de emprendedores invitó a quienes atraviesan un momento de estancamiento a revisar qué parte del proceso necesitan fortalecer, en lugar de atribuir sus dificultades exclusivamente a una supuesta falta de voluntad.
“No alcanza con querer resultados diferentes. Tenemos que prepararnos para tomar decisiones diferentes y sostener acciones que nos acerquen a ellos”, afirmó.
El mensaje está dirigido tanto a quienes tienen comercios y ofrecen servicios profesionales como a quienes elaboran productos regionales o buscan convertir una habilidad en una fuente de ingresos.
La propuesta de Guillermo Marzo apunta a incorporar una forma de trabajo más consciente y organizada, en la que cada emprendedor pueda reconocer sus dificultades, aprender lo necesario y actuar sobre aquello que está a su alcance para construir un negocio más ordenado, sostenible y preparado para crecer.




