Con una gran trayectoria dentro del arbitraje, Lautaro Barraza, árbitro federal de la Liga Termense de Fútbol, compartió en “Mañana Fantástica” parte de su historia, los desafíos que atraviesa en cada partido y el camino de formación que le permitió alcanzar el ámbito federal.

Su vínculo con el arbitraje comenzó cuando tenía apenas 16 años y, según recordó, nació casi como un juego entre amigos. Por aquel entonces participaba en la Liga de FEPUSE, una actividad que con el paso del tiempo dejó de ser simplemente una experiencia recreativa para transformarse en una verdadera profesión.

Con los años, la actividad fue creciendo y también sus objetivos dentro del fútbol. Para el árbitro, alcanzar la categoría federal significó dar un paso importante en su carrera y acceder a nuevas posibilidades dentro de las competencias organizadas por el Consejo Federal de AFA.

“Hoy realmente ha crecido muchísimo lo que es el Consejo Federal de AFA. Es una gran apertura para poder clasificar y jugar un Torneo del Interior. Es algo hermoso”, destacó.

Dos años de formación y sacrificio

El camino hasta convertirse en árbitro federal también estuvo acompañado por una intensa preparación. Barraza recordó especialmente su paso por la Universidad del Noroeste de Buenos Aires, donde durante dos años realizó su formación y debió viajar periódicamente para completar sus estudios y ser arbitro federal.

“Ha sido hermoso, viajando todos los meses durante dos años para poder hoy tener el título de árbitro federal. La verdad que eso lo disfruto mucho”, señaló.

En ese recorrido, también tuvo palabras de agradecimiento para quienes fueron importantes en su formación y crecimiento profesional. Entre ellos mencionó a referentes del arbitraje que primero observó con admiración y que posteriormente pudo encontrar dentro del ámbito profesional.

Para Barraza, ese proceso de aprendizaje continúa incluso después de alcanzar la categoría federal. La preparación física, el conocimiento del reglamento, la experiencia y la capacidad para interpretar cada jugada son elementos fundamentales para desempeñarse dentro de una cancha.

Reglamento, experiencia e intuición

Durante la charla también se refirió a uno de los grandes desafíos del arbitraje: tomar decisiones en cuestión de segundos. “La intuición juega un rol fundamental”.

Situaciones como determinar si una jugada merece o no la sanción de un penal pueden generar diferentes interpretaciones y, en muchos casos, convertirse en el centro de las discusiones durante un partido.

En ese contexto, Barraza remarcó la importancia de combinar el conocimiento del reglamento con la experiencia adquirida a lo largo de los años y la intuición que desarrolla cada árbitro.

La tarea tampoco termina cuando finaliza un encuentro. Para llegar a dirigir en competencias de mayor nivel existe un proceso permanente de preparación y evaluación, que incluye aspectos físicos y técnicos.

“Los arbitros nos preparamos incluso mucho más que los jugadores. El partido del arbitro comienza mucho antes de los 90 minutos”. Además, señaló que hoy el arbitraje es muy estético” , sentenció. 

La presión de las tribunas, otro desafío de la profesión

Otro de los aspectos que forman parte de la realidad cotidiana de los árbitros es la presión que llega desde las tribunas.

Barraza reconoció que durante los partidos se pueden escuchar críticas, insultos y comentarios dirigidos tanto a los árbitros como, en ocasiones, a sus familiares.

“Se puede escuchar alguna que otra cosa”, señaló al referirse a las situaciones que deben atravesar durante un encuentro.

En ese sentido, explicó que aprender a manejar la presión es también parte del oficio. El árbitro debe mantener la concentración, tomar decisiones rápidamente y continuar dirigiendo pese a lo que pueda suceder alrededor del campo de juego.

La preparación física y mental, clave para el árbitro

Lautaro Barraza destacó que la preparación de un árbitro no debe limitarse solamente al aspecto físico, sino que también requiere un importante trabajo mental. En ese sentido, remarcó la importancia del descanso, la alimentación y el entrenamiento para llegar a cada partido en las mejores condiciones.

“Hay que prepararse bien físicamente, pero también mentalmente. El descanso, la alimentación y el entrenamiento son fundamentales para estar despierto y lúcido”, explicó el árbitro federal.

También se refirió a los cambios que experimentó el arbitraje con el crecimiento de las ligas amateurs y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. Consideró que las cámaras facilitaron el análisis de las jugadas, aunque planteó sus reparos respecto de la utilización de la cámara lenta.

“Antes había situaciones de juego que uno no podía ver. Hoy la tecnología facilitó muchísimo el trabajo. Lo que no estoy muy de acuerdo es con la cámara lenta, porque agranda lo mínimo. Si una jugada la ves una vez y decís que no pasa nada, pero la repetís dos, tres, cuatro veces, en la quinta algo vas a encontrar”, señaló.

Barraza explicó además que una de las mayores exigencias para un árbitro es mantener la concentración durante los 90 minutos. Según relató, un partido puede transcurrir durante gran parte del tiempo sin mayores inconvenientes y, en los últimos minutos, concentrar una gran cantidad de situaciones.

“Puede haber 80 o 85 minutos donde no pasa nada, no hubo una tarjeta, y en los últimos cinco u ocho minutos pasa de todo. Por eso también hablamos de la concentración del árbitro”, sostuvo.

Entre las experiencias más difíciles de su carrera, recordó especialmente un partido del interior que debió suspender apenas a los tres minutos de juego. Según explicó, se trató de quna jornada complicada por diferentes situaciones que se produjeron dentro y fuera del campo de juego.

El árbitro relató que, después de la suspensión, el equipo arbitral tuvo que permanecer durante varias horas dentro del estadio y tuvo dificultades para poder retirarse con seguridad.

“Tuve que suspender un partido. Quedó a tres minutos”, recordó Barraza.

En ese contexto, también señaló que en algunos partidos del interior pueden presentarse situaciones particulares vinculadas con la seguridad, debido a la cercanía que puede existir entre efectivos policiales, jugadores, dirigentes y personas vinculadas a los clubes.

La experiencia, según explicó, demuestra que el árbitro debe estar preparado no solamente para tomar decisiones reglamentarias, sino también para actuar ante situaciones que pueden comprometer la seguridad de todos los protagonistas de un partido.

“El fútbol no es perfecto”: Barraza habló sobre los errores arbitrales

Por otra parte, se refirió a los cuestionamientos que reciben los árbitros en el fútbol argentino y a las acusaciones de deshonestidad que, en algunos casos, recaen sobre quienes se desempeñan en las categorías nacionales y profesionales.

En ese sentido, sostuvo que el arbitraje no puede ser considerado una actividad perfecta y que el error forma parte de una profesión en la que deben tomarse numerosas decisiones en cuestión de segundos.

“El fútbol no es perfecto. No buscamos tampoco la perfección del árbitro. Se puede equivocar, siempre”, afirmó.

El árbitro explicó que durante un partido se pueden llegar a tomar entre 1.700 y 2.000 decisiones, algunas de las cuales pueden tener una incidencia determinante en el desarrollo de un encuentro o incluso en una tabla de posiciones.

“Una decisión puede cambiar mucho: cobrar un penal en el último momento, expulsar a un jugador o no cobrar un penal porque para vos no era penal”, ejemplificó.

Barraza también destacó el crecimiento que tuvo el arbitraje argentino en los últimos años y la aparición de árbitros jóvenes que van avanzando progresivamente por las distintas categorías.

“La realidad es que el argentino creció muchísimo. Hoy vamos a ver árbitros muy jóvenes y eso también habla del crecimiento. Van subiendo de categorías”, señaló.

Además, explicó que el estilo de arbitraje puede modificarse de acuerdo con la categoría en la que se desempeña el juez. Según su análisis, quienes llegan desde la Primera Nacional desarrollan un arbitraje con una fuerte exigencia física, mientras que en la Liga Profesional adquiere mayor importancia un estilo más estético y relacionado con la dinámica del juego.

Barraza consideró que esta evolución también está vinculada con las características propias de cada competencia y de los futbolistas que participan en ellas.

A su vez, planteó que existe una creciente exigencia del público hacia los árbitros y que, en determinadas ocasiones, se pone mayor atención sobre las decisiones arbitrales que sobre el desempeño de los propios jugadores.

“La gente cada vez le pide más al árbitro y no le pide tanto a los jugadores”, sostuvo.

Finalmente, se refirió a la dinámica cambiante del fútbol argentino y al crecimiento que pueden experimentar los clubes tanto desde lo dirigencial como desde lo deportivo. Señaló que los resultados y las circunstancias pueden modificar rápidamente las expectativas alrededor de un equipo.

Para Barraza, esa realidad demuestra que el fútbol es una actividad cambiante y subjetiva, en la que las situaciones pueden modificarse constantemente y donde las expectativas sobre los protagonistas pueden variar de un momento a otro.

Una profesión que nació jugando

A 16 años de aquel comienzo, Lautaro Barraza continúa construyendo su carrera dentro del arbitraje. Lo que comenzó como un juego entre amigos terminó convirtiéndose en una profesión que le permitió recorrer distintos escenarios, capacitarse y alcanzar la categoría de árbitro federal.

Su historia refleja también una de las particularidades del fútbol: detrás de cada partido hay preparación, aprendizaje, sacrificio y personas que trabajan para que el juego pueda desarrollarse dentro de la cancha.

Para Barraza, el silbato representa hoy mucho más que una herramienta de trabajo. Es el resultado de una pasión que nació en la adolescencia y que, con esfuerzo y formación, se transformó en un camino profesional.