El exembajador argentino Jorge Argüello puso el foco sobre el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en aguas del Atlántico Sur, al norte de las Islas Malvinas, y planteó la necesidad de ampliar la estrategia argentina frente a la explotación de recursos naturales en el área en disputa.
Según expuso Argüello en una columna publicada por Embajada Abierta, el yacimiento se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las islas y, de cumplirse el cronograma anunciado, comenzaría a producir petróleo en marzo de 2028.
El diplomático señala que las empresas Rockhopper y Navitas adoptaron en diciembre de 2025 la decisión final de inversión para la primera fase del proyecto, con una inversión estimada en 1.800 millones de dólares.
Para Argüello, el punto central es que ya no se trata únicamente de exploración, sino de la posibilidad concreta de extraer durante décadas un recurso natural no renovable en una zona alcanzada por la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido reconocida por Naciones Unidas.
En ese escenario, sostiene que las sanciones, acciones judiciales y protestas diplomáticas impulsadas por Argentina deberían complementarse con una mayor internacionalización de la cuestión.
Entre las alternativas que propone analizar aparecen una nueva acción en el ámbito de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la exploración de mecanismos previstos por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), incluso la eventual solicitud de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Argüello utiliza además el antecedente del archipiélago de Chagos para señalar cómo la combinación de diplomacia, organismos internacionales y herramientas jurídicas puede modificar las condiciones de una controversia internacional.
Su planteo concluye con una advertencia sobre el carácter irreversible de la explotación de un recurso no renovable: Argentina, sostiene, debería intensificar su estrategia antes de que Sea Lion ingrese efectivamente en producción.

